26.6.14

Historias de una mesa (XVII) 26

Cuento cada adoquín, cada sombra, cada nube, pero no sé contar el tiempo. El se lleva la gente, apresuró sus pasos, apuró sus bebidas, acabó la canción, y con la misma cadencia va apagando el día. Sobre mi piel siento el frío cristal de verano, el sabor de Junio vestido de cereza, y yo permanezco inmóvil, en París. Me pregunto si una mesa puede soñar... 
África
Iré

5 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

para no escaparse de allí

Gliphe dijo...

Méteme dentro de esa foto. Quiero quedarme disfrutando sentada en una de esas sillas. Y digo yo, ¿qué canción estaba sonando?

Paula dijo...

Una mesa tan observadora como quien lo escribe.
Es un buen sitio para quedarse inmóvil.
:)

Anónimo dijo...

;)

Mª Ángeles bookeandoconmangeles dijo...

Preciosas tus palabras con la foto con el Sagrado Corazón de fondo.

Besos