12.2.13

Ese algo...

Por un instante su conciencia se negó a coger aquel sobre. Nunca había poseído nada en sus cientodos años, precisamente eso era lo único que tenía, tiempo. Pero desde que le conoció sentía algo que no sabría explicar muy bien, y ahora que él no estaba ese algo hacía que por primera vez en su vida el tiempo fuera una carga más que una compañía. El viernes, concretamente a las 20:40 el asteróide pasaría por la Tierra a recogerlo, y le parecía inmensamente lejano ese momento. Observando aquel sobre, recordaba cuando vivía en el anfiteatro como las personas de la fábrica, el día que salían con un sobre así de ella, iban muy contentas por lo que contenía en su interior, y lo mal que lo pasó cuando hallando uno trató de devolverlo. Le dijeron cosas horribles e hicieron pasar un calvario tras una ventana de barras de metal.
No, no lo cogería, se había jurado que no volvería a coger ningún sobre que encontrase, pero entonces pensó que allí, en el interior de aquella caja de cartón no había nadie más que ellos dos, así que nadie podría decirle cosas horribles ni encerrarla. Dudó un poco, pero por fin se inclinó y lo cogió, y al acercarlo pudo leer claramente su nombre, Momo, escrito en el sobre. Lo giró para abrirlo, y entonces pudo ver en el reverso escrito el suyo, El Principito.
¡Una carta! - se dijo asimismo emocionada. Ahora solo quería tiempo para leerla.

5 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

estos giros son magníficos

Juan Luis Galán Olmedo dijo...

Siempre consigues una sonrisa al leerte. Giras como un torbellino en muchas ocasiones y al final una carta; una de esas rarezas actuales a punto de ser disfrutada en silencio.
Cuando tenga tiempo eso sí.

Un abrazo, nos leemos cuentacuentos.

María Sur dijo...

Una nunca sabe de las sorpresas que puede esconder un sobre cerrado. Pero en tus pequeñas historias al final siempre aparece una razón que te dibuja una sonrisa, un nombre y una ilusión. Una carta, esos pequeños tesoros que casi se han perdido....

Aire dijo...

No he podido evitar pensar al leer tu relato, que hoy, un sobre no es ya un sobre con una carta que te hace ilusión. Ahora es...algo sucio, político, manchado con mentiras y robos.
Que triste.
Un beso,del Aire

Oski dijo...

Como Bárcenas use ahora este cuentito para librarse de prisión vamos a tener más que palabras aquí jajaja.

Me gustó :-) ojalá recibiéramos todos más cartas manuscritas. Los mails han despersonificado todo.

Abrazos