21.2.11

Mercado...

Divisó al otro lado de la calle el pórtico sur del mercado. La hiedra dibujaba extraños mapas sobre el muro como si llevaran a algún tesoro perdido; y en su mente la imaginación elaboraba pócimas de historias y leyendas que tanto le gustaba escribir.
Tras cruzar el umbral de la puerta vio un mostrador sobre el que las manzanas mostraban orgullosas el orden de sus filas frente al desorden de las peras, mientras los plátanos se reunían en pequeños grupos murmurando el descaro de los melocotones que no dejaban de mirar las fresas.
Cuando un grito de cuarto y mitad en tono mayor llamó su atención. Al otro lado del pasillo el sonido de las almejas sobre el marmol ante la atenta mirada de la lubina rivalizaba con el raspado del calamar, mientras los meros y los rape reivindicaban la propiedad del sabor. Absorto estaba ante tal cantinela que no se dio cuenta del charco en el que se había metido, pero el punzante tacto del pez espada le hizo reaccionar y doblar la esquina hacia otro pasillo.
Este era mas angosto, y el verde predominaba entre los demás colores, si acaso roto por los sonrojados rábanos cuya actitud ponía de los nervios a las berenjenas que parecían a punto de estallar. Los pimientos y pepinos se amontonaban sin ton ni son, y las patatas formaban una triste playa empedrada donde alguna calabaza habría naufragado partiéndose en dos.
La lluvia le esperaba al otro lado del pórtico norte, siempre le gustaba atajar por el interior del mercado cuando iba al super.
Una vez dentro de este pasó el control de acceso y se dispuso a llenar la cesta. Todo estaba perfectamente etiquetado y envasado, a veces, sin que nadie le viera, hacía unos agujerillos en los plásticos para que pudieran respirar.

13 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

claro...son seres vivos jejejjeje

que bueno

Paula dijo...

jajja, me encanta! ya que pasas por el mercado podrías comprar algo y hacer una cena bien rica ;)
y, hagas lo que hagas, para mí acompañado de una playa de patatas! :)
me asombra hasta donde puede llegar tu imaginación, y me encanta :)
un besito (que no te pillen en el súper ;) )

Sandra dijo...

Yo soy más de súper que de mercado. Pero no veas lo que disfrutaba cuando me iba unos días con mis abuelos a Madrid. Acompañaba a mi abuela al mercado y me lo pasaba genial. Ese olor a pescado por todos sitios, los gritos ensordecedores de los vendedores, llamando a María, el trato humano, las sonrisas de los niños cuando el frutero le ofrecía una manzana.
Me ha gustado mucho recordad todo esto. Gracias!!!

Pepinillo dijo...

Me encantan los mercados, la vez que estuve en Barcelona la bocaría me dejó impresionada.

Precioso relato, como todo lo que haces.

un besito.

Xaquelina dijo...

Woow me ha gustado mucho mucho mucho, y me ha asombrado ya que siempre he personalizado cosas como los colores creando con mi imaginación su diario vivir con sus enamoramientos, discusiones, etc. ¿pero con la comida? jajaja nunca, me ha gustado.

*Sechat* dijo...

Impecable y maravillosa. No obstante, es una pena que se decantase por comprar en el supermercado. Un besazo.

ROSA G.C. dijo...

Hola Carlos, me ha encantado!!! qué forma mas original de mostrarnos la vida interna del mercado...
un abrazo
Rosa.-

Towanda dijo...

Yo también soy más de super que de mercados. Creo que al mercado, salvo cuando tenía que acompañar a mi madre y un par de veces cuando me casé, no he vuelto a ir...
Haces que parezca un sitio vivo y me gustó el detalle de hacerle unos agujeritos a los plásticos para que pudieran respirar...

¡Me has dejado pensando!.

Un abrazo Carlos.

El mundo de Yas (Andrés) dijo...

Pues mañana mismo me las piro a un mercado... que hace mogollón que no voy... jeje...
abrazotes...
Andres.

Sara dijo...

hacer la compra nunca volverá a ser lo mismo

:p

Metalsaurio dijo...

Revuelto está el mercado sur. A ver cómo acaba la historia más allá de tus líneas.

De lo mejor que has escrito últimamente! Muy, muy bueno.

Un aplauso!

Camaleona dijo...

Qué considerado!!

Mary dijo...

Chiquillo! qué jolgorio de mercado, así no hay quien se organice! jaja

Pero sí, yo que soy muy metafórica, diré que así me gustan a mí las cosas, llenas de vida hasta las entrañas.

un beso