3.11.09

La chica del abrigo rojo que soñaba con las palabras en una calle de Madrid

Anochece sobre Madrid. Acuarela otoñal de incontables palabras buscan sus versos desde el cielo mientras descienden sobre la calle Huertas.
Cada día aguardan impacientes en su losa a que alguien las lea para poder volar.
Itzuli seguía en su vetusto despacho de la Academia de Historia, apoyando sus brazos sobre el alfeizar del ventanal observaba el cielo tratando de dar certeza a la leyenda. Un día mas la espera fue infructuosa. Decepcionada cogió su abrigo rojo y salió por la pequeña puerta del edificio que daba a Huertas.
De repente cuando no llevaba mas que unos metros caminando nota que algo le cae desde el cielo. Se mira el hombro y sobre el abrigo, intentando reemprender el vuelo, ve una palabra: "Volverán".
Itzuli no sale de su asombro cuando tropieza con un hueco que hay en el suelo y cae sobre el. En ese instante la palabra que había en su hombro ocupa rápidamente dicho espacio. Aún aturdida, Itzuli, una vez se incorpora busca con la mirada aquello con lo que tropezó y no ve mas que una de las estrofas que recorren la calzada de la calle Huertas, que comienza por la palabra "Volverán".
Itzuli quiere gritar, está presa de la emoción pero no puede, está paralizada, mira alrededor y nadie se percató del hecho que había acontecido. - ¿Cómo es posible? - Se pregunta.
Es entonces cuando un extraño sonido llega a sus oidos, al principio como un leve murmullo lejano, pero pronto puede identificarlo. La noche parece danzar al son de la melodía nº6 op.30 de Boccherini.
Violines que van dando saltitos surgen a lo largo de la calle, cuando un sensual clarinete le invita a bailar y desde lo alto los violonchelos se desafían entre las teclas de pianos en que se convierten los balcones. La música va in crescendo, puede sentir como las palabras respiran, y entonces la vio.
Redobles de latidos y la luna llena hace acto de presencia transformando toda la calle en el escenario de un sueño.
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-¿Está Vd bien? - Le pregunta el sereno mientras ayuda a Itzuli a incorporarse.
- Sí, sí, estoy bien - Responde ella.
Cuando algo llama su atención al recoger su abrigo. Bajo el, pudo leer una palabra escrita en la calzada "Volveremos"

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14 comentarios:

Astaroth dijo...

....precioso sueño ese de esperar con los ojos puestos en el cielo a que la luna haga su aparición. Donde las palabras vuelan y se posan en los hombros cual palomas para luego apostarse a nuestros pies como losetas....Palabras volando, palabras a nuestros pies....¡¡qué maravilla¡¡¡
Y esa danza de violines, violoncellos, clarinetes y pianos....
en verdad que es un anochecer de ensueño.
Esta noche al cerrar mis ojos, y si me lo permites, me iré a la calle Huertas. Gracias por prestármela.
un abrazo.

Ana dijo...

Pero qué bonito...Palabras que buscan versos desde el cielo, violines dando saltitos...Es prosa, pero podrían ser perfectamente versos bajo la luz de esa luna que lo transforma todo en sueño.

Muchos besitos.

Noelplebeyo dijo...

Cuando habla el cielo, dice unas cosas tan bonitas...

Yo estoy esperando a que lluvan versos...y que no sean palabras mojadas e ilegibles...

saludos

Reithor dijo...

Aquí el que vuelve a salirse es usted, Maestro :)

El título me ha recordado al Stieg Larsson este, pero la narración genuina bien merece un campo más ancho para desarrollar tanta intriga. Bonito cameo de Gustavo Adolfo.

Emma Grandes dijo...

Me ha gustado tanto... Sobre todo porque me he sentido muy identificada con la protagonista. Me encanta pasear por esa calle con el único objetivo de observar a la gente como se detiene en cada frase, esas que yo he leído tantas veces.
Chapeau!
Un abrazo

Virginia Vadillo dijo...

Me ha encantado!
La calle Huertas siempre me ha gustado por eso... aunque nadie se pare a leerla :)
Un relato genial!

Proyecto de Escritora dijo...

Cuando descubrí el secreto de la calle huertas, me pasó algo parecido :P
Leí todos los fragmentos y ahora me volvieron a entrar ganas de hacerlo. Así que "volveré"

Besos!!

Por cierto, muy bonito homenaje a Madrid.

Proyecto de Escritora dijo...

Por cierto, que ya voy viendo los nuevos cambios, aunque se va perdiendo el color por momentos de nuevo... :S No les dejes irse!!


Unos cuantos besos mas, que nunca sobran, jeje.

Sara dijo...

:)

Reithor dijo...

Cuando leas que la "ley beckham" se redactó como facilidad para traer científicos prestigiosos del mundo y que si cobraran más de 600k€ pagaran menos impuestos, cuando leas eso, se te caerá el alma a los pies.

Sureña dijo...

Con sueños como ese la vida es mucho más fácil... y qué bien lo cuentas, con la delicadeza propia de un Mago :)

Besitos.

*Sechat* dijo...

Imposible no dejarse arrastrar por la belleza de esa acuarela otoñal que nos presentas. Un abrazo.

P.D.: Suposatzen dut baietz. Itzuliko dira, ziur nago (supongo que sí. Volverán, estoy segura).

Esther dijo...

Qué relato más chulo. Yo quisiera que me pasara algo así. Por lo menos, lo fui recreando con la mente :)Ya dicen que la mente es poder :)

Saluditos.

Laura dijo...

Muy bonito y mágico relato, como la calle, es inevitable pasar por ella sin leer de su suelo esas palabras que forman parte de nuestro siglo de oro.
Un saludo.