8.11.09

Instinto

De la noche a la mañana los colores ya no existían. Los colores, las formas, el espacio lo absorbió todo como si de un inmenso embudo se tratase, hasta que el mismo desapareció.
La luz cegadora de la explosión se tornó opacidad. Ese contraste primigenio fue lo mas parecido al concepto de color. Sus ojos trataban de encontrarlos pero no hallaban mas que
polvo, un polvo denso de agrio sabor que le impedía ver el color de sus manos. Recordaba muy bien el negro de la noche instantes antes de que desapareciera, y aquello no era negro. Hasta el blanco y el negro habían sucumbido, y el silencio había perdido su gris. Los colores, el sonido, toda forma conocida habían dejado de existir.

.
En ese momento alzó sus ojos una pizca por encima de libro que estaba leyendo y pudo comprobar con alivio que los colores no se habían marchado del patio, que la huella ocre de lo que antes fue un montón de hojas seguía en su sitio, que las blancas gotas de cal tornaban violáceas al sol, que este seguía siendo amarillo, y el viejo celeste añoraba desgastado que un tiempo fue azul.
Como el cielo que surcaba en esos momentos un avión.

16 comentarios:

Angelical dijo...

Un lector con suerte, Se topó con una descripción tan real que le hizo dudar de la mismísima realidad.
Me encantó el color gris del silencio.
Besos angelicales.

Paula dijo...

A veces, nos metemos tanto en la historia que estamos leyendo, que tenemos que echar un vistazo alrededor para comprobar que todo sigue tal y como lo dejamos.

Me ha gustado, si, y que los colores sigan siendo tal cuales.

Un abrazo!

Yandros dijo...

Un angustioso relato con final de alivio. Me gustó la descripción de ese colapso universal, propio de la Torre del Caos.
Un abrazo

AdR dijo...

Es que con ese instinto tuyo... eres capaz de devolver el color hasta a las personas invidentes. Me ha gustado que el texto vaya ganando en negros.

Y que nombres a un patio, porque me recuerda a los patios andaluces, al color que hay en ellos.

Abrazos

Sureña dijo...

La magia de los libros y de las historias que cuentan... como tu magia :)

Cuánta vida transmite ese patio...

Besicos.

*Sechat* dijo...

Maravilloso libro que convierte la ficción en realidad. Me ha encantado tu microrrelato. Un placere leerte, como siempre.

Eria.. dijo...

Me has hecho recordar un libro que lei cuando era más niña..."la historia interminable"

Proyecto de Escritora dijo...

Uff, menos mal que los colores aún siguen en algún sitio...solo espero que pronto lo encuentres.
Me ha gustado mucho!

Besos!!

Sara dijo...

¿Y tú decías que te faltaba inspiración? Lo que pasa es que tienes tanta que no te da tiempo a atraparla toda! ;)

Mary dijo...

Es como una pesadilla en la que etás tan metido que pierdes el sentido de la realidad. Pero a veces, me pregunto, ¿cómo estamos tan tranquilos de pensar que vemos la realidad tal cual? No me eches cuenta... desvario.

Institivo.. te veo a ti.

Un besito

Perikiyo dijo...

Es curioso cómo, a veces, podemos quedar tan absortos en la lectura, que permanecemos aislados del mundo, e inmersos en lo que leemos.
Es lo que me ha pasado mientras leía tu relato. Al mismo tiempo que el protagonista alzaba la vista y veía el patio, yo he podido salir del caos que, tan magistralmente, describías.

Enhorabuena.
Saludos.

Noelplebeyo dijo...

Libros que sirven para crear otra realidad..hay tan pocos

saludos

Camaleona dijo...

Yo también levanto la vista y compruebo que los colores y los matices no han desaparecido... buf, qué susto me has dado!!

Esther dijo...

Si es que los libros son mágicos. Algunos te atrapan en la historia y parece que sea real, que incluso tú mism@ la estés viviendo o viendo toda. Es genial, una puertita para e evadirse del tiempo del mundo. Un portal mágico.

Saluditos.

Paula dijo...

Igualmente Carlos.
Aunque el Unicaja saque su lado europeo está claro que les vamos a ganar ;-) no ves que somos los mejores? jeje

Mer dijo...
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