17.6.09

Oásis

Aquel día vendí mi alma, mi honor y mi orgullo, ¿y para qué?

El inmigrante hablaba desde el improvisado atril que formaba una papelera.
La gente continúa pasando, de un lado a otro del aeropuerto, siempre con prisas.

Pero ella le observa desde el hombro de su padre. Con su varita mágica traza un lenguaje que nadie logra entender, lo más responden con una sonrisa, sin percatarse de que en eso consistía aquel hechizo, en hacerles sonreír. Y ella era feliz y movía sin parar su varita.
La cola avanzó y le llegó el turno a ellos. El padre se dirigió hacia el portal que debían atravesar. La policía no era inmune al hechizo y también sonreía al verla.
Cuando de repente aquella extraña máquina comenzó a emitir un pitido irritante que cesó cuando retrocedieron ambos.
La pequeña, depositada sobre una bandeja vio como su padre era obligado a quitarse la correa y luego los zapatos, y ella agitaba la varita tratando de ayudarle. Una vez descalzo volvió a coger a su pequeña y pasaron de nuevo por aquel portal y nuevamente aquel sonido estridente.
Y ella de nuevo a su bandeja presta a observar el extraño espectáculo que allí tenía lugar. Ante ella su padre en paños menores rodeado de manos que acarician las culatas enfundadas. Aixa no entendía por qué aquellos hombres se llevaban a su padre detenido. Y comenzó a llorar cuando manos extrañas la cogieron en brazos. La varita no servía para nada pensó y la tiró contra el portal volviendo entonces a sonar el pitido.
Los que se llevaban a Hassam se giraron y no pudieron contener la risa, su padre la miraba con lágrimas en los ojos, y aquellas extrañas manos se agacharon hasta coger la varita mágica y devolvérsela a su dueña.
Ya no volvería a dudar de sus poderes y haría sonreír a todo el mundo con su magia.
Todos sonreían, y ella estaba de nuevo en brazos de su padre.
Desde su atril el inmigrante movió la mano devolviendo el saludo de la pequeña. Había recuperado el orgullo en las lágrimas de aquel hombre, el honor lo recuperó de sentirse saharaui, y el alma en aquella sonrisa que le devolvió las fuerzas para vivir.

para ti

16 comentarios:

Reithor dijo...

Esa niña inocente, juguetona y cargada de buenas intenciones casi le cuesta un disgusto a su sufrido padre... Por curiosidad, ¿de qué está hecha la varita?

Susana dijo...

Me ha gustado, sí señor.

No sabría qué decirte porque me has puesto los pelos de punta, pero no quería pasar sin comentarte. El último párrafo no tiene desperdicio.

Un abrazo.

Noelplebeyo dijo...

El sahara es saharahui...

Saludos

Sara dijo...

Emotivo, sin duda...

Mar dijo...

Me ha encantado. Estoy leyendo también tu otro blog, pero la última entrda es de Enero.

Te sigo leyendo.

¡Saludos!

Eria.. dijo...

Tienen que tener en las oficinas de los municipales una sala muy grande para los objetos perdidos... ¿cuando perdimos la inocencia?
Besitos varios.

Sureña dijo...

Aixa... qué nombre tan bonito. Para una niña especial.

Como tú y tus palabras :)

La varita es un elemento imprescindible ya en tus historias, aparezca o no...

Besos

Alegría dijo...

¡Hola! Creo que es la primera vez que vengo, pero no lo puedo asegurar...
Me gustó el comentario que dejaste en carpediemdeando, y pensé "voy a cotillear quién es...".
Me gusta tu blog. He pasado también por el de "a partir de una frase" o algo así, pero he visto que no está actualizado.
Pasaré a verte; me gusta cómo escribes.
Un saludo.

Alegría dijo...

¡Ah! Y acabo de ver que sigues "ecos del sonar", uno de mis blogs favoritos... Ahora comprendo tu sensibilidad...

Alegría dijo...

... y Reflexiones desde el Medietrráneo, de mi dorada lo... Uhmmm, qué buen gusto!

Alegría dijo...

adorada, Mediterráneo... me traicionan las prisas... perdón.

Alegría dijo...

... Scriptoria... (qué pesada!). Lo seguía hace tiempo... Se tomó un descanso, y ahora soy yo, la que no encuentra tiempo... Pero, qué bien escribe!

Ya no te molesto más... ;)

Esther dijo...

Qué cuento más chulo. Me ha gustado mucho. Tal y como iba, creía que al final llegaría una tormenta terrible pero, felizmente no fue así del todo.

Por cierto, la imagen ¿qué es? ¿como un tapiz? ¿Decoración en el suelo? ¿Un cuadro? No sé, pero, es preciosa y si me la hubiera encontrado por ahí, capaz que la hubiera comprado y la hubiera puesto en mi propia casa.

Saluditos.

AdR dijo...

Has dotado al elemento "magia", y ahora puesto en los ojos de una niña, de una cualidad especial: la sensibilidad.

Eso ya no nos sorprende, no es que el cuento no sorprenda, no... es que de magia y de sensibilidad tienes para dar y repartir :)

Un abrazo, mago
P.D.: Vaya... Alegría, GRACIAS :)

Io dijo...

Preciosa historia.

Dicen que todos tenemos un hada. Me alegra saber que los desheredados de la tierra también cuentan con ella.

Besos.

*Sechat* dijo...

Una de las historias más bonitas que he leído nunca en tu rincón. Y eso que he podido disfrutar de unas cuantas. Un abrazo.