24.6.09

Cenizas de papel

Ahora me viene a la memoria la historia del buhonero de tres patas y las hijas del mercader. Al parecer este mercader...
El reloj de la pared permanecía detenido en alguna hora perdida, como el tiempo. El libro yacía en la mesita de noche junto al viejo quinquél.
Susan lo había encontrado entre cartones y maderas que prenderían las figuras aquella noche del fuego.
¿Quién ha podido dejarlo en tal estado? Pensó al verlo semidestruido a punto de convertirse en cenizas. Y aprovechando que nadie reparaba en ellos se acercó a la pira y cogió el libro ocultándolo entre sus ropas.
Aquellas palabras eran las últimas que podían leerse, el resto de las páginas habían sido arrancadas.
El estruendoso ruido de los cohetes le hizo dejar el libro en la mesita y asomarse al balcón.
A lo largo de la playa multitud de hogueras trazaban una irregular senda de centellas sobre la arena. La música competía con el rugir de las olas sobre el arrecife en noche de akelarre y hechizos.
Cuando de repente la ceniza penetró a través del balcón.
Cerró rápidamente dispuesta a limpiar aquello cuando vio que no era ceniza sino trozos de papel. Más fue grande su sorpresa al descubrir que aquellos trozos pertenecían al libro que rescató del fuego.
Como si de un puzzle se tratara c
on paciencia fue uno a uno uniéndo los trozos hasta que pudo completar las hojas que le faltaban al libro y terminar su lectura, ayudando sin saberlo a que el mercader se librase de una maldición.
Y éste, el mercader, sabría agradecérselo.
Ajena a todo ello, el trabajo la había dejado exhausta y durmió hasta bien entrada la mañana.
Los rayos de sol, que iban colándose por las rendijas de las persianas, terminaron por despertarla.
Se levantó y abrió el balcón de par en par.
No podía dar crédito a lo que estaba viendo.
Ante ella se hallaba la ciudad de Venecia.

9 comentarios:

Susana dijo...

Qué voy a decir que pueda expresarse con palabras?

Magia en la noche de San Juan, que hace que todo sea posible. Y Venecia....

Un abrazo,

y volver.

Virginia Vadillo dijo...

Guau!! .... :)
Todos deberíamos dedicarnos a rescatar libros de la quema, de vez en cuando
Me ha encantado, me ha hecho sonreir!

Alegría dijo...

Guauuu! Increíble! Me ha encantado...

Un beso.

Eria.. dijo...

Jo... con lo que a mi me gusta Venecia... Besitos varios,

Metalsaurio dijo...

el mercader vuelve a venecia...:)

Muy original.

Un saludo.

AdR dijo...

Me ha parecido como si de las cenizas surgiera, cual ave fénix, una ciudad mítica.

Los trozos de un libro que llora volando... con los bordes incandescentes... me resulta una imagen de lo más triste, debe ser algo así como ver el alma de una persona elevarse y no poder hacer nada para que vuelva.

Abrazos, fenómeno.

Io dijo...

¡¡¡Qué preciosidad!!!

Un relato que lleva la impronta inimitable de tu magia.

Los libros tiene alma, y saben agradecer cuando alguien se interesa por ellos.

Venecia, nada menos! Un libro muy agradecido.

Me ha entusiasmado!

Besos.

Mer dijo...

¿Qué tendrá Venecia que nos hace soñar?

Magnífica hiistoria,Carlos!

Un abrazo.

Mer

carpediemdeando dijo...

Ohhh, espectacular, la belleza y la fuerza de la Noche de San Juan y la belleza imperturbable de Venecia... Muy bonito...

Me voy a la cama portando una gran sonrisa :) tal vez sueñe con Venecia...

Besos