25.2.08

La hora del te


Al final, se rompió la tetera. Pero su recuerdo permanecerá siempre en nuestra memoria. Sin ella esta historia que paso a contaros no hubiera tenido lugar.
Todo transcurrió una noche de invierno, cuando regresaban a casa de un viaje por las tierras del Sur.
Su presencia no pasó inadvertida cuando descendió de la bolsa donde había realizado el viaje. Orgullosa paseó su elegancia ante la atónita mirada de las tazas de té que contemplaban con desdén a la recién llegada.
De aspecto extraño y pobre ropaje cerámico poseía una exquisita educación con todo aquel que se encontró a su paso. El bronceado de su piel delataba su origen de las tierras arenosas, un detalle que ya circulaba de asa en asa por toda la corte victoriana.
Halló un hueco junto al cazo del agua y éste no pudo evitar hervir ante tan sensual presencia. Hacía ya tanto tiempo que no sentía tal sensación que apenas pudo consumir la humedad acumulada. Pero aquella tetera morena le devolvió por unos instantes la vida que el terrible microondas le había quitado. Una gota de vapor cayó sobre la hornilla que bajo ellos contemplaba la escena y sus apagados fuegos resoplaron de alegría.
Parecía que algo estaba a punto de cambiar y no todo estaba perdido.
Desde el otro lado del desfiladero que separaba el reino antiguo del nuevo, los perversos ojos de la tetera real y su aliado el rey vitro estaban siendo informados por una de las tazas que sobre su aporcelanado plato narraba lo acontecido en la parte antigua.
Enseguida la reina convocó en una reunión de urgencia a todos, desde la guardia eléctrica hasta las compañías de bolsas submarinistas. Exponiéndoles la gravedad de la situación, sabía muy bien que los encantos de la leña y el aroma del te sureño podrían influir en los humanos, y que había que actuar rápido o podrían caer en poder del polvo y el olvido. Esto causó pavor entre los asistentes, ninguno de ellos quería perder su posición de cuidado y atenciones diarias, y apoyaron la moción de atacar a la intrusa.
Mientras tanto, ajena a todo ello, nuestra tetera morena jugaba con la vieja cubertería y el hornillo, cuando de repente sintió un dolor intenso en su interior. Todos permanecieron en silencio ante aquel gesto y fue entonces cuando se estremeció al observar que estaba ocurriendo.
Frente a ella, en la zona nueva, su amiga la menta ardía en el interior del microondas ante el alborozo de las bolsas que provocando enarbolaban sus estandartes.
Tal fue el dolor que la hizo desplazarse hasta perder el equilibrio y caer al fondo del barranco.
Las lágrimas hicieron al cazo hervir de ira mientras los cuchillos oxidados amenazaban a los eléctricos, que juntos con los tenedores vieneses se jactaban de la tetera morena hecha pedazos. Tan distraídos estaban celebrándolo que se enredaron con las cuerdas de las bolsas y al tirar de ellas estas cayeron sobre la tetera real que a su vez cayó sobre el rey vitro rompiéndose en mil pedazos. El estruendo alertó a los humanos que en extraña reacción se pusieron a buscar un gato en esos momentos.
Mientras tanto, yo, el café contemplaba toda la escena en brazos de mi amada la cafetera, que de nuevo recuperaba su corona. Pero nunca olvidaríamos a nuestra tetera morena. Incluso el azúcar tuvo un gesto para con ella, llamándose en adelante azúcar moreno.
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9 comentarios:

Xana dijo...

Quizá por eso me decanté por la tetera que no se rompía (y sin patitas para poder ponerla al fuego).. :-)

Hacerle eso a la hierbabuena es casi pecado! realmente entiendo la punzada de dolor...

Que historias pasan a nuestro alrededor sin apenas hacerles caso!

Besines!(y cuidado..me parece que las manzanas andan conspirando a tus espaldas!)

Sureña dijo...

¿Y ahora qué te digo? es genial... sin más...

Besos

Niobiña dijo...

Joe niño... Que mágico no? Me ha gustado mucho esta fábula tan increíble... Aunque también es muy triste...

Sigue así niño, porque cada semana te superas...

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Aire dijo...

Jo, pues me has tenido en vilo y mira que he padecido por la tetera...parecía un ser vivo...Es un magnífico relato..igual un día, podías ir publicándolos en un libro , este en concreto es magnífico
Besos
Aire

______________ dijo...

Jajajjaja Me ha recordado alguno de los cuentos de Andersen donde los objetos tenáin vida propia :D .Y con el detalle de alertó a los humanos que en extraña reacción se pusieron a buscar un gato en esos momentos ha sido la monda.

No cabe duda de que esta seman has sido originalísimo.

Un abrazo,


Pedro.

veinteañera dijo...

Vaya, a partir de ahora (por cierto es mi hora del colacao) cuando vaya al armario de la cocina donde mi madre amotina todas las tazas dejaré una rendija abierta pra ver que se cuece.
Nunca una tetera tuvo tanto alma!
Genial
Besos!

Klover dijo...

¡Madre mía! ¡Como se te va la pinza! Mmmm...creo que eres algo así como un fetichista de los cubiertos y las cosas de la mesa...que todavía me acuerdo de ese relato de la mancha de vino.

En todo caso, como siempre con tu estilo y tus palabras propias, tan características...y por su puesto esa imaginación...no la desperdicies...^^

Un besote

Popi dijo...

XD
Qué arte mi niño, qué bien me lo he pasado leyéndote, artista.
Gracias pot compartir tus letras y dibujos con el resto de mortales. ¡¡¡¡¡Y así me gusta, que sonrías!!!!!!
:)

Anónimo dijo...

Mi querido Carlos: Apenas unos dias que Isa y yo te nombrabamos , un poco alertas por tu silencio. Que emoción cuando he visto tu comen en mi entrada¡¡
Me encanta la musica que recibe a tus visitantes, la primera entrada me "dice" cositas que me gustaria comentar contigo.... bajo, bajo y me encuentro con este cuento...Carlos, busco en mis estanterias de palabras para dejarte un comen a la altura de lo que he leido .... no encuentro lo que busco: ¿ Te sirve... CUENTACUENTOS con Honores de Primer Premio ?
¡¡ Dios ¡¡¡ Cada día te superas a ti mismo...
... y yo me siento feliz con ello .
Mi beso , mi abrazo y un te quiero chiquillo.
Gloria Om