22.1.13

La volea y el revés


El secreto está en la muñeca. ¿Recuerdas aquél verano? Ponías tu mano sobre la mia y al levantar el brazo para la volea nuestras miradas se cruzaban en esa latitud y longitud de tiempo detenido. La de veces que fallaba, ya ni me acuerdo, para que volvieran a cruzarse, y entonces me volvías a decir que el secreto estaba en la muñeca, hasta que un día supe que no se hallaba allí.
Y a la mañana siguiente volvías a insistir con la muñeca, de nada sirvió que me las cortara para hacerte ver que allí dentro solo había tendones y sangre. Y de nada ha servido que te desvele, después de mi muerte, donde estaba el secreto, porque al verme llegar, corazón en mano, a tu encuentro, el tuyo dejó de latir.

16 comentarios:

Paula dijo...

Guau! Me encanta la primera parte, qué dulce.Y me encanta la segunda, pero de otra forma ;) Con tu giro inesperado de siempre. Impactante, poética. Genial.
:)

Larisavel dijo...

Tantos géneros en tan poco espacio, ¿como lo haceees? un besazo

La Petite Poupée dijo...

¿Cómo consigues hacer que de algo tan dulce, como es el principio, des la vuelta a algo que te deja tan marcado? Muy buen texto :)

Noelplebeyo dijo...

estaba claro que no estaban pre-destinados

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSeshatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Una delicatessen en forma de relato. Un lujo para todos los sentidos. Gracias por brindárnoslo desde tu rincón de palabras. Besotes.

Juan Luis Galán Olmedo dijo...

Siempre sorprendiendo Carlos.

Desde luego el secreto no estaba entre ellos. No estaban hechos el uno para el otro aunque el llevara literalmente y de manera suicida el secreto hasta el final.

Un abrazo.

Nos leemos cuentacuentos.

Esther dijo...

Qué triste :( Pero a veces suele pasar y las despedidas en uno u otro sentido son tristes.

Espero que estés teniendo una buena semana, Carlos. Yo, al fin puedo leerte, hoy :)

Un saludito :)

Jara dijo...

Menudo giro que ha dado esta historia. Dices siempre tanto en tan poco..

muy buena.

Charlie P. Raven dijo...

Lo he dicho antes, y lo repito en esta ocasión. Si algo que me gusta de tus escritos es la manera en que usas las palabras. La redacción es lo tuyo, la sutilidad con que das el cambio de enfoque en el segundo párrafo es excelente. Un gusto leerte.

Victor Mazinguer dijo...

Me ha gustado mucho, expresas las cosas de una forma increíble. He encontrado tu blog al entrar en El Cuentacuentos, yo también escribí un relato con esa frase, si quieres valorarlo te dejo la dirección aquí http://thelostsilence.blogspot.com.es/
Ahora ya sigo tu blog.
La parte que más me gustó de tu relato es el final "Y de nada ha servido que te desvele, después de mi muerte, donde estaba el secreto, porque al verme llegar, corazón en mano, a tu encuentro, el tuyo dejó de latir."

Un saludo y te visitaré a menudo!!! :)

carpediemdeando dijo...


Muy bueno, Carlos!!! Como siempre!! He retomado el blog así que puedes pasarte por allí siempre que puedas...

Un abrazo azul!

Towanda dijo...

Hay veces en que, por mucho que lo intentemos, las cosas no funcionan como deseamos.
Pienso que en ésto, como en todo, no hay que desesperar.

Un beso muy grande.

Oski dijo...

El corazón en un puño...es una imagen bastante dura la que has dibujado, de esas que golpean el estómago. Eso significa que lo has clavado la narración.

Nadie debería cortarse las venas aunque tú lo haces y desangras en tinta.

Abrazos grandes.

Anjana Q. dijo...

Me ha hecho muchísima ilusión tu comentario en mi humilde blog... vacío de palabras pero lleno de ilusiones otra vez :D

Me han vuelto a dar las ganas de escribir... y aquí me tienes... descubriendo que el secreto está en la muñeca... pero sin ir más allá, disfrutando.

Un beso enorme !!

Gliphe dijo...

Ay, madre! No esperaba este final, sino algo un poco más suave y dulce. Pese a ello, jajaja, me ha encantado el giro último: "de nada sirvió que me las cortara para hacerte ver que allí solo había tendones y sangre". Menuda sangre fría (o caliente todavía quizá).

Anónimo dijo...

Qué belleza de relato!