6.2.12

La travesía

El globo rojo trataba de esquivar aquella multitud sobre la acera, era siempre el tramo mas peligroso, no porque peligrase su existencia, que ello lo dejaba para cuando tuviera que cruzar el asfalto, sino porque corría el riesgo de que algun niño lo cogiera, alguna escoba lo barriera, o lo que es peor, algun cigarro aun encendido lo prendiera. Pero por ella correría cualquier riesgo. Recuerda que cuando la vio por primera vez no necesitó de mas tiempo para sentir, hasta entonces todo carecía de sentido, - de sentido y de espacio - corrigió a su pensamiento mientras continuaba arrastrándose por la acera, apiñados en pequeñas bolsas su existencia se reducía a llenarse de aire y morir. Pero un día la vio a través del escaparate, un globo luciendo un bello azul formaba parte del de la librería, que frente a su establecimiento, se hallaba al otro lado de la calle. La historia de como consiguió escapar de la bolsa la aprendió de un pececillo que el dueño de la tienda tenía en una horrible pecera, no sabe cuanto tiempo pasó pero lo admiraba, de hecho soñaba que de mayor quería ser como Nemo, que así se llamaba - ojalá haya consguido llegar a donde quería, me he vuelto a olvidar la dirección no se qué....Sidney - pensó. Una vez libre se puso en marcha, sentía algo aunque desconocía lo que era, pero ese algo le impulsaba hacia ella. Entonces unas serpentinas se desenrrollaban de risa viéndolo hasta que un viejo libro las calló retándoles a que volvieran si eran capaces a enrollarse, pobres se habían suicidado sin darse cuenta. El libro, que como él añoraba volver a la librería, enterado de su plan le dijo que sin palabras no podría o no sabría que decirle una vez estuviera ante ella, y que conociendo a los libros ninguno le dejaría ninguna. Aquello no desanimó al globo, pero al poco tiempo se giró y mirando a la estantería le preguntó si conocía alguna forma de poder llenarse de ellas. Y entonces le habló de una calle, a la que conoció asomado al balcón entre las manos de su lector, era una calle única y especial porque estaba hecha de palabras, pero no palabras cualquiera sino que eran palabras mágicas, y él lo sabía porque estaba hecha de ellas. Dándole las gracias a Quijote, que así se llamaba aquel anciano, y sigiuiendo sus intrucciones se dispuso a llevarlas a cabo.
Lo primero era salir de la tienda, una vez hecho tenía que atravesar la acera, la misma que ya había dejado atrás, y cruzar una inmesa calle donde los coches eran centellas humeantes, y siempre estará agradecido - quien lo iba a decir - a la niña que lo cogió del suelo y le cruzó toda la avenida hasta que un manotazo de la madre le devolvió al suelo.
A continuación tendría que ir deslizándose por la acera, como estaba haciendo no sin esfuerzo, hasta llegar a un lugar en el que las baldosas toscas darían paso a otras de aspecto diferente, mas hermosas aunque con un pequeño gran problema, la calle era cuesta arriba. Pero una vez allí el libro le dijo que las palabras le darían la solución.
No entendió bien eso último pero es cierto que al poco de llegar a la calle, se emocionó ante tal horizonte de palabras escritas sobre el suelo. La gente se detenía incluso a leerlas, y no sabía como salir de aquel impasse hasta que escuchó la voz de un tal Cervantes "¿Te envía don Quijote?" dijo, a lo que el globo respondió efusivamente "sí, sí, ese, ese". "Y ¿crees en la magia de las palabras?" le preguntó entonces desde lo alto el letrero de un portal llamado Lope, "no lo sé, pero todo esto ya me parece mágico".
A medida que iba avanzando por la calle, aquellas palabras que le hablaban iban inflándolo sin el percatarse, hasta que sintió que su cuerpo se elevaba del suelo y estaba volando.Fue en ese momento cuando comprendió lo que le dijo el viejo libro, ellas hacían volar, y seguramente viajar a cualquier lugar. No se lo pensó y les preguntó por donde quedaba la librería en donde estaba ella. "Sigue las notas musicales" le dijo Huertas desde el rótulo que daba nombre a la calle indicándole la melodía que salía de un balcón.
El sonido de la nº6 op30 de Bocherini recorría la ya noche de Madrid y el globo rojo surcó el cielo en busca de ella, sin darse cuenta de que su aspecto era el de un corazón.

Recorre las historias de Elcuentacuentos

15 comentarios:

Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄ƷSechatƸ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ dijo...

Últimamente estás que te sales. Me ha gustado muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuho tu relato. El final impecable. ¡Enhorabuena!

Besotes.

Noelplebeyo dijo...

maravilloso...porque quien no entiende la vida sino con música ?

Teresa dijo...

Qué puedo decirte. Es un relato complejo y hermoso. Esa complejidad crea un mundo por entero que está ahí para disfrutarlo. Un beso

Towanda dijo...

No sabía que la calle Huertas te pudiera inspirar tamaña aventura.
Cada vez que paso por ella (ahora menos) te mando un recuerdo, que no sé si alguna vez recoges.
Besos, Carlos por un fascinante viaje.

Paula dijo...

Qué otro aspecto podría tener?
Tu historia me ha hecho sonreír, y eso tiene muchísimo mérito. Es magia, es lucha, es amor. Es preciosa.
Historias tan bellas sólo puedes escribirlas tú.

Yo no vuelvo a escribir. Sólo con tu frase.

Charlie P. Raven dijo...

!Me ha gustado! Siempre me gusta la manera con que narras tus historias. ¡Sigue así!

Sara dijo...

Qué historia tan bonita, parece nacida de un sueño. Me gusta que hayas conseguido darle el protagonismo y el alma al globo, yo lo intenté pero no fui capaz, por ello lo destaco.

Un placer leerte.

María Sur dijo...

Tu relato es precioso Carlos. No he podido dejar de pensar mientras leía que ese globo encontró el secreto que muchos jamas encuentras. Hallar el camino para alcanzar una meta a través de las palabras o de la música. Por eso, a veces, en vez de elevarnos y adquirir formas hermosas, teminamos deshinchados y asumiendo que no somos capaces recorrer un sólo centímetro en busca de lo que deseamos.

Sara dijo...

Acabo de enterarme en el mundo de Yas que tú eres Ninive y que, por lo tanto, la frase de esta semana es tuya, no podía ser de otro modo, si es que te pega haber inventado esta frase y el relato que has escrito de ella :)

Jara dijo...

Creo que todos nos podemos sentir un poco identificados con este relato. Como nos llenan las historias, como cada palabra nos hace soñar, como nos hinchamos de gozo al leer algo que nos gusta, al escribir mil sueños cada semana.

Como siempre un placer carlos.

Sara dijo...

Uno de mis barrios preferidos de Madrid! Literatura y música conviviendo, no podía ser de otra manera.

;)

Esther dijo...

Qué preciosidad de relato, con todas esas personalizaciones. Es uno de los relatos más preciosos que he leído. Me ha encantado.

Buena semana, Ninive :)

El mundo de Yas (Andrés) dijo...

Pues para haber sido difícil de escribir la verdad es que a quedado muy sencillo de leer y como siempre un 10. Felicidades.

Malena dijo...

También es uno de mis barrios preferidos de Madrid, y como enamorada de Madrid y de tus historias, me inclino ante vos, una vez más.

Jan (Niobiña) dijo...

Me pregunto por qué la inspiración cuando me visita no me regala relatos como los que tú escribes. Es simplemente perfecto.

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.