29.1.12

El violinista

"No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré" Sus manos quedaron afónicas en ese instante, incapaces de articular palabra alguna permanecían quietas mientras los ojos buscaban alrededor la procedencia de aquella voz. Nadie.
Ella, sin duda había sido ella. Sonrie sorprendido, no podía imaginar que un sueño tuviera tal proyección que pudiera escucharlo en la vida real. En su mente se reproducía la escena, se conocieron a la entrada del teatro Campoamor, la filarmónica iba a interpretar varias piezas, pero a ambos les unía su gusto por una en especial, la conocida como "La chacona", dada su afición al violín. Y es que aquella bachina era la obra mas difícil de tocar con dicho instrumento. Pero no fue la pieza en si lo que provocó tal encuentro, sino un cartél con la frase "No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré" situada bajo un bosque. Ambos no dudaron en relacionar aquello con su pieza favorita, sabían del orgullo de Bach y del transfondo penitencial de su música; sin duda habían conectado y a la salida del concierto quedaron en que averiguarían en donde se hallaba aquél bosque y se encontrían allí. Y allí se hallaba, un mes después, en ese pequeño bosque, a la entrada de Lastres, donde los árboles estaban hecho de música, cuando el viento los atravesaba como el arco un violín, sus hojas parecían tocar a Bach, y bajo el manto de tan particular orquesta aguardaba la llegada de ella. Quiso adelantarse unas horas, desde chico soñó con escribir sobre la corteza de un árbol un mensaje de amor, pero lejos de los tópicos corazones buscó algo que realmente le llegara, como la frase que les unió.
Hizo caso omiso a un anciano, que al verlo con la navaja sobre el tronco del roble le advirtió del encantamiento del lugar, "cosas de trasgus" le respondió él entre risas y cuando se giró para pedirle que se fuera éste había desaparecido. No le dio mas importancia y siguió rasgando la madera, sin percatarse de que cada astilla que iba cayendo al suelo iba adheriéndose a su ropa. "...porque no lo haré" Sobre el claro que logró abrir en la corteza fue escribiendo la frase, hasta que llegó el momento de poner el acento en la e. Pero ya era demasiado tarde.
Horrorizado vio como lo que antes eran sus piernas ahora no era sino parte de un tronco que iba ascendiendo rápidamente mientras el bosque parecía interpretar notas in crescendo.
Pocos minutos después ella apareció por el sendero pronunciando su nombre. Pensando que se habría retrasado, algo llamó su atención. Sobre uno de los árboles estaba escrita la misma frase que vieron en el cartél del Campoamor. Se giró y lo llamó mas veces, cuando de repente le pareció escuchar una voz melódica que repetía la frase. Asustada emprendió la huída del lugar tropezando en su carrera con un anciano.
- ¿Ha visto a un joven por aquí? - Le preguntó apurada.
- Sí, aunque ahora es un joven árbol - Le respondió toscamente.
Ella, tachándolo de viejo loco al oirle siguió su marcha lejos de allí. Mientras tanto el anciano se acercó al nuevo inquilino del bosque y susurrándole al tronco le dijo "No pienses que te voy a pedir perdón, porque no lo haré, pero hace poco cortaron a nuestro violinista y necesitábamos uno" Luego dando unos toques con su batuta, el viento sopló y el bosque interpretó la Chacona.
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15 comentarios:

Paula dijo...

La foto me ha encantado y tu toque de magia en la historia tb. Sera un amor q quedara ahi para siempre y cada vez q sople el viento sonara su cancion :)

Utopia de sueños dijo...

Bonito cuento, egoísta el viejo a mi parecer, solo le interesaba tener su música a tiempo. Y triste amor no terminado entre ellos. Siempre cantara por ella y ella no lo sabrá.

Un abrazo.

www.utopiadesueños.com.es

Sara dijo...

qué belleza, Carlos... es música, sin duda!

Noelplebeyo dijo...

la música embelesa...como tus letras

un abrazo

Teresa dijo...

Ahora no debería escribir ningún comentario a tu historia. No debería hacerlo. Debería cerrar los ojos y pensar que soy un árbol de tu bosque, que suena Bach y que alguien escribió para mí una frase esperada. Sin embargo, creo que es justo que comente... Ha sido tan tan tan hermoso. El mundo que creas y las palabras con el que lo construyes. No dejes de hacerlo.. No dejes de expresar de esta manera..

¿Un abrazo en un rincón de tu bosque, un abrazo "in crescendo..?

María Sur dijo...

ufff... Carlos, como siempre tus relatos derrochan imaginación y tienen un encanto especial. La música, la magia, el amor, todo se complementa y crea historias llenas de magia.... Ha sido un placer leerte.

Sara dijo...

Qué bonito, mágico... sorprendente final y triste a la vez.

Hoy que tengo algo más de tiempo a ver si saco una historia de esta frase, que la anterior me la salté.

Un placer pasar por aquí.

Hell dijo...

Uohhh!!!
Si el de antes me ha gustado, éste me tira p'atrás!
Es lo que tiene jugar con los trasgus, que nunca sabes qué ocurrirá hasta que los tienes encima... o bajo la cama. ;)
Muy bueno el relato, Maestro. Pinceladas a un Ovieu gris y húmedo, limpio, como sus bosques... como el faro de Lastres.
Todo un honor recordar aquellas tierras.
Lo prometido es deuda: Aquí tienes tu culín \=/.

Hell.

Towanda dijo...

Magia con las palabras, eso es lo que haces tú, querido Carlos.
¡¡Qué bonito!!, un placer tras un día tedioso.
Besos, y felicidades.

Metalsaurio dijo...

...y con la orquesta completa, los trasgos tocaron la canción :D

qué bueno!

Un abrazo.

atenea dijo...

:D :D :D

GRACIAS :D Porque vas y, con mi frase, escribes precisamente esto... el Campoamor, Lastres, trasgus, robles... jajaja ¡¡qué asturiano te has puesto!! :P

Aunque hayas escogido que se conozcan en el Campoamor (¿en Oviedo? ¿No había otro sitio, Carlos? xDDD), aunque hables de robles (carbayo ho, que ye asturianu!!), aunque te cargues la historia de amor que podría haber entre esos dos... aunque te podría decir mil cosas sólo te diré esto: ME ENCANTA :)

Muuua!!

atenea dijo...

Por cierto, el momento convertirse en árbol me ha recordado al final de David el gnomo jajajaja

Jan (Niobiña) dijo...

Un relato convertido en poesía. En una música suave que nos lleva poco a poco por la trama, que nos va adentrando en la historia, hasta que cuando nos damos cuenta, estamos tan atrapados como él. Precioso.

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Malena dijo...

Bueno, bueno, bueno... ¿para cuando ese club de fans?

Asturies, bosques encantados, música, magia, violines, melodías que brotan de los árboles... dexástime totalmente impresionada.

Jara dijo...

Precioso.