10.5.11

El último de la cueva

De todas las cosas que podría encontrar en esa cueva, no esperaba encontrarse con un estado tan lamentable. Y sobre todo sin compañeros. Desde joven tenía la costumbre de llamar así a todos, independientemente de su condición u origen, mas o menos desde que supo que había nacido en la parte izquierda de la tierra de donde fue arrancado. En su memoria aun tiene clavado ese momento, sin tiempo siquiera de despedirse de los suyos, a los que vio desde el camión por última vez.
Harto de luchar inutilmente, mas que nada porque nada podía hacer por evitar su destino, se dejó llevar de un lado a otro, zarandeado, torturado con duchas frías y análisis, y sobre su piel una pegatina que le recordaba que ya no era libre. Hasta que una mañana alguien le sacó de aquella monotonía, sabía que nunca volvería a ver a los suyos, ni recuperaría la libertad perdida, pero al menos lo cambiaban de lugar.
Han pasado ya varios meses desde que llegó a la cueva, en realidad solo tiene conciencia de que lo es cuando una luz la ilumina durante breve instante para dejarla luego sumida en la oscuridad y así innumerables veces, sin contar con el frío que hacía allí. Desde entonces ha visto entrar y salir a todo tipo de género, unos apenas tenían tiempo de adaptarse porque enseguida desaparecían, otros como él, habían perdido la cuenta del tiempo que llevaban allí. Pero hoy, en uno de esos momentos en la que la luz aparece vio como sacaban de la cueva a su último compañero, en este caso compañera, de hermosa piel anaranjada, y que ahora se alegra de no haber podido acariciar por mas que intentara cubrir los centímetros de distancia que los separaban. Al menos ella moriría dignamente.
.
El grito al abrir la nevera y sacar el cajón de la fruta fue tal que la madre acudió a la cocina corriendo.
-¿Pero que ha pasado!? - Exclamó alarmada.
- Mira mamá lo que he encontrado, un limón todo mohoso en el fondo del cajón ¡que asco! -

10 comentarios:

favole dijo...

Cuantas veces nos habremso sentido como ese limón...abandonados y olvidados...perfecta metáfora :)
Te sigo, a ti y a tu originalidad :)
Un abrazo inmenso!!!

Noelplebeyo dijo...

jajajaj...ese giro...lo aplicas al tomate igualmente


realmente...no hay nada peor q el abandono dentro del llamado estado de bienestar

Susana dijo...

Jejejejej.... qué bueno el de hoy, Carlos. Me encanta empezar el día con una sonrisa.

Un abrazo.

Yandros dijo...

Vaya Carlos, eres único con las metáforas socioculturales..divertido pero reivindicativo!
Un abrazo

Metalsaurio dijo...

Ese limón secuestrado! :)

Towanda dijo...

Jajajaja, algo que me pasa con tanta frecuencia que me asusto.
¿Por qué se me quedará siempre un limón al fondo del cajón?.
Un abrazo Carlos.

Roc dijo...

Parece que tú y yo somos los únicos que nos hemos atrevido con esta frase, que es fea con ganas por cierto...
Me ha gustado muchísimo esa cueva tuya que todos tenemos y que todos también olvidamos.
¿Tendrá vida esas frutas que guardamos en esa cueva fría y oscura? ¿Sufrirán esos alimentos que terminan mohosos en esa cueva? ¿Seremos sádicos alargando su vida y su sufrimiento a base de frío? En fin, pensaré más desde ahora en el cajón de la nevera y lo que él guarda....

Xaquelina dijo...

Jajaja increíble por un momento he llegado a pensar que se trataba de un judío que huía jajaja, que paranoia la mía,¿no? Un beso.

Paula dijo...

¿Tu originalidad no tiene límites? En todas tus historias nos sorprendes con finales que nunca esperamos.
Pobre limón, en mi nevera también sería lo último en consumirse, no los uso para nada.
:)

Paula dijo...

¿Tu originalidad no tiene límites? Siempre consigues finales sorprendentes.
Me gusta muchísimo!
En mi nevera el limón también sería lo último que quedaría ;)