25.4.11

Efecto dominó

Hogueras de acordes arden fugaces en el aire, - vaya frase - debió pensar la pipa mirándolo de reojo. Pero tras murmurarla seguía abstraído tarareando una canción, de hecho no tenía otra forma de atraparla en el sonido ya que la otra opción, la de destrozar el idioma de Shakespeare, tuvo el buen acierto de no usarla. La melodía la repetía una y otra vez. a veces silbándola, desde que bajó del autobús. Era lo único que sabía de la chica del asiento contiguo, una extraña inercia se había apoderado de él.
Y se dejaba llevar por ella, tratando de comunicar algo que ni siquiera estaba seguro de saber como, o qué.
La mochila fue a parar a la silla menos afortunada, mientras las demás suspiraban de no haber recibido tal impacto. Tras ello arrancó de la parra que cubría todo el techo del patio un buen racimo de uvas y se acercó a la mesa donde el tablero resistía los golpes con que ponían las fichas de dominó, sobre todo cuando la victoria parecía mas clara. Sonrió al ver el tapón de La casera bajo una de las cuatro patas, un día había descubierto aquel misterio de por qué su abuelo lo llevaba siempre en el bolsillo de la cazadora, probablemente sin el no habría partida. En cada esquina de la mesa un color, el colorao, casi burdeos, del tinto de verano; el dorado y blanco de espuma; el negro del café, con hielo, y el canela del Baileys, no fallaban, por no decir de los paquetes de Ducados, Winston, y esa pipa que dibujaba fugaces pentagramas en el aire. En mas de una ocasión pensó en pedirle que le enseñara para hacer aquellas figuras de humo, pero espanta rapidamente tal petición al recordar o mas bien al no saber todavía que hizo con el humo que todos alamardos a su alrededor le gritaban ¡echalo fuera! ¡echalo fuera!
Los vasos se acercaban peligrosamente al filo de la mesa tras cada cierre inoportuno, o fallo del compañero que dejaba a uno sin poner, daba igual el lance de la partida, siempre había reconstrucción de la jugada entre reproches de una pareja mientras la otra apuntaba, en esa especie de rectángulo picassiano que era la hoja de papel, los puntos ganados y las fichas en estridente ruído se movían bajo las palmas de las manos.
Allí lo tenía todo, tan compacto como frágil, tan visible, palpable y respirable como fugaces en el tiempo, pero inolvidable en la memoria. La maleza envuelve hoy aquel lugar, el seco crujir de una rama de lo que fue la frondosa parra rompe el silencio mientras juega con un tapón de La casera entre sus dedos. Cuando de repente escucha el sonido de una melodía que era familiar. Se gira y - ¿ tú ? -

10 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

rememorar siempre es precioso...y más de manera tan precisa como lo haces

un saludo

Esther dijo...

Me recordó a una época en el instituto, El casino, nos llamaban xD

No estoy de acuerdo con el comentario de arriba, según que cosas es bonito o no, pero, ya forman parte de nuestra identidad y lo van formando día a día.

Saluditos, Super Carlos.

Jara dijo...

a veces tengo la sensación que tus escritos son como un laberinto. Sin sentido, con misterio, caminos que van y vuelven y no llevan a ningún lado.
Pero como bien sabes siempre hay una salida, y en tus escritos siempre el final acaba por descubrir todo.

Paula dijo...

Qué bonitos recuerdos.
Hoy acabé un libro en el que la madre (editora) le decía al hijo (aspirante a escritor) que lo que mejor hacía era describir los paisajes. Me acordé de tí, siempre te digo que lo haces genial. Haces que las letras se transformen en escenas, y conviertes al lector en personaje. Siempre soy capaz de ver todo lo que escribes.
Me encanta la sensibilidad con la que siempre escribes.
:)

Metalsaurio dijo...

Llevo varias días durmiendo las horas justas...y me he enterado de poco, jeje! Mañana espero estar más espilado y comentaré como es debido :)

*Sechat* dijo...

Me gusta, aunque hay algo que se me escapa pues no comprendo muy bien algunos pasajes. No obstante, la descripción del lugar que haces es tan sublime que me quedaré con eso. Precioso relato.

Sara dijo...

Más que escribir, tu entrelazas palabras. Una maravilla leerte.

Towanda dijo...

Yo entreveo misterio... Recuerdos que afloran entre el tapón de una Casera.

Quería leerte y saludarte.
Un abrazo Carlos.

Niobiña dijo...

Creo que esta semana has sido demasiado críptico para mi. jejeje, eso si, como siempre un relato lleno de descripciones tan gráficas que nos transportan a ese lugar donde se desarrollan tus historias. Genial como siempre.

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

atenea dijo...

Me gusta :) me has dejado con una sonrisa, me has hecho recordar una partida de dominó que tuve este verano con mi padre y unos amigos un fin de semana que fui a verlos jajaja

Perdón por venir a leer tan tarde y no haber escrito con tu frase, he estado a medias estas semanas... a ver si consigo hacer algo esta semana. De momento me pongo al día con las lecturas ;)

Muuua!