10.1.11

Atrapado en el tiempo

Las fiestas terminaron, eso parecen decirnos las luces que yacen mas que penden, de un lado a otro de la calle. Aun alguna hoja roja que sobrevivió a las lluvias se eleva en vano intento de que vuelvan, pero la caída de un papa Noel desde un balcón se la lleva por delante, definitivamente, esos días terminaron. Preguntándome por qué el calendario es lo único intocable del mundo, salí del pub camino de casa.
No llevaba mucho andado cuando me llamó la atención aquel portal. La puerta estaba un poco entreabierta y me pudo mas la curiosidad que el sueño, así que entré. Una añeja cancela da paso a un estrecho corredor, al fondo pude distinguir una escalera que en espiral ascendía al piso superior. El silencio lo cortan mis pasos sobre una madera cuyos leves crujidos daban compás al miedo. Tras el último escalón una habitación envuelta en la penumbra, donde solo la luz que se adentraba por las rendijas de la pared me permitieron ver una alacena al fondo.
No sé el tiempo que llevo aquí, tan solo espero que alguien repare en esta casa, que escuche mis gritos, que me saque de esta alacena!

14 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

di que sí...es hora de sacar las conservas

que bueno

Metalsaurio dijo...

Una alacena-agujero negro! :)


Muy bueno.

Mary dijo...

A veces necesitamos atraparnos para salir del tiempo que nos obliga, constriñe, imposibilita....

Saldrás tú sólo, cuando tu alma te deje...

un beso

AdR dijo...

Y yo me pregunto qué habrá al salir de la alacena. Si todo volverá a ser igual o el tiempo habrá cambiado a ese hombre.

Abrazos, fenómeno.

Sandra dijo...

Dame pistas para llegar allí, que yo voy a buscarte :) No curiosees tanto y no permitas que nada ni nadie te atrape. Un beso.

Klover dijo...

Un relato que ha conseguido en mi una mezcla entre agobio y tranquilidad... Porque hay veces que no sabes si sigues queriendo estar dentro de este mundillo humano que nos hemos inventado y lo que cuentas puede suponer una desconexión... aunque impuesta. Sigue dándole a esa cabecita.

Azaria dijo...

todo náufrago tiene una isla esperándole
Un abrazo muy fuerte

Miiserableverdad dijo...

Di que si, bonito relato carlos, me ha gustado mucho. Un abrazo :)

Tropiezos y trapecios dijo...

¡Manolete! Si no sabes torear ¿pa' qué te metes? :-)

A veces lo que nos parece oscuro es el principio de la claridad. Todo depende de la forma que tengamos de mirar.

Un abrazo.

Oski

Verónica dijo...

Y, una vez allí, no se acordaba de cómo había llegado. Intentaba recorrer de nuevo sus pasos, mentalmente. Inútil, imposible recordar, él y la oscuridad, y, de cuando en cuando, su propia respiración angustiada.

Decidió cerrar los ojos y, entonces, ocurrió ...


No creo que nadie se haya librado de estar alguna vez encerrado en una alacena. Eso sí, lo puedo asegurar: se sale de ella.

Un beso

Gó-Nadaia dijo...

Es como la salida de Lázaro del sepulcro:
ÉL solo puede quitarse las vendas,a pesar del dolor de las llagas.Él solo puede lavantarse,a pesar de los doloridos huesos,pero levantar la losa...es un peso demasiado grande.
ALguien desde afuera debe ayudarnos con sus manos a liberar-nos.
Espero sean las manos adecuadas las que nos ayuden(te ayuden)a salir de esa alacena y la casa no pase al olvido.Estoy segura de que SIEMPRE hay alguien que sabe MIRAR.
Besucos

*Amiguco,cuántos amigos se han perdido en el camino de los blog,con tanto cambio ,tanto tiempo.
Hoy ,te descubrí de nuevo y quise dejarte mi palabra.

José María Souza Costa dijo...

Holla...
Pasei acá leendo en su espacio agradable, y muy bueno, con todo mí cariño.
Yo ti deseo un Tiempo Armonioso, y di mucha inspiración. Deseo mucha Paz Espiritual, en 2011.
Yo tengo un blog mucho simplón, y estoy invitando a visitar el mi blog, y sí posible vamos seguí juntos por ellos.
Sera un placer. Estoy mucho agradecido esperando vosotros la
Un fuerte abrazo, y fica con Dios !

Esther dijo...

Admito que me despistaste. Pero, me gustó mucho. Bueno, para estar por momentos protegido del mundo, agustito es bueno... sólo un ratito ¿eh?

Un saludito.

Dama Blanca dijo...

De una oscuridad igual de densa vuelvo yo a sumergirme en la belleza en tus microrrelatos, siempre a la altura y nunca decepcionantes.

Y a desearte un feliz año con algo de tardanza, ya que en el pasado he estado perdida en mi propio laberinto.

¿Cómo te ha ido todo?

Un beso grande no, enorme.