14.6.10

Sol naciente. El honor de un libro


- El calor hace que las terrazas se llenen.

- No, no es el calor, verás.
A pocos metros de donde se encontraban caía muerta una persona, abatida por un certero disparo desde el palmeral.
- ¡Le han disparado!
- Así es. Abriré la tarjeta a ver si he tenido suerte.
Aun perplejo ante lo que acontecía y en medio de un bullicio no precisamente de pánico, vio como ella cogía la tarjeta que se hallaba sobre la mesa y en la que no había reparado al sentarse.
- ¡Ala que suerte! Pone [Morirá al primer disparo] - Dijo contenta - Un libro gratis.
La conoció en la estación. Se había quedado dormido leyendo "La noche del sol naciente" un libro de los que venden para los viajes, que abandonó allí mismo. Y cuando despertó allí estaba ella. Un sueño, eso fue lo primero que pensó. Pero en lugar de hacer las pertinentes comprobaciones de si lo era o no, se enamoró. El tiempo pareció haber tomado el último tren porque allí, en aquel lugar, dejó de existir. Tan solo las palabras tenían el poder del antes y del después, pero hablaban de tantas cosas que se acercaba el momento en que los labios no tuvieran nada mas que besos en su interior.
Pero para eso no estaba preparado.
- ¿Pero como que qué suerte? ¿Qué es todo esto? - Exclamó mas asustado que exaltado.
- ¿Por qué te crees que están las terrazas llenas? Es la noche del sol naciente.
- Hoy es la noche de San Juan. Espera, me suena ese nom...
El sonido de la bandeja al caer sonó como un disparo que le sobresaltó súbitamente. Al otro lado de la barra la camarera le pedía disculpas.
- Disculpe señor, amanece y vamos a cerrar -
- Un sueño, todo ha sido un maldito sueño - Murmuró al tiempo que sonreía y salía del local,
- ¡Espere! olvida algo -
Al girarse reparó entonces en la camarera. Era japonesa, como la joven de la estación.
- ¿Sabes? - Le dijo aun inmerso en el alivio que aquella satisfacción le proporcionaba - Te pareces a la chica de mi sueño.
- Se te olvidó tu tarjeta - Respondió, mientras él palidecía tarjeta en mano. Cuando quiso reaccionar ella ya había desaparecido.
Las terrazas estaban vacías, no había nadie alrededor, tan solo el palmeral.
Quiso romper la tarjeta en mil pedazos pero en el último instante le pudo mas la curiosidad y la abrió. En su interior pudo leer [Victima].

18 comentarios:

Reithor dijo...

La curiosidad mata al gato... pero llena el alma antes de morir :)

Veo que sigues en forma, ale, a seguir deleitándonos con estos textos :)

Jara dijo...

Tengo una curiosidad! xq 6 segundos?

Sobre el texto: Joder! (para bien).

Camaleona dijo...

Yo creo que la rompería y echaría a correr...

Italia España en cuartos??? ya veremos.

Ariel dijo...

A mi me ha pasado a la inversa también, algo genial que resulta ser solo un sueño, en este caso ojala hubiera sido así. Buen relato.

Sara dijo...

Yo no sé si me hubiese atrevido a abrirla. ¡Tu historia, genial!

Un saludo

Daniela dijo...

Interesante estructura...

¿San Juan es San Giovanni el 24 de Junio? Día de brujas en alguna parte del mundo o en algún tiempo que no me acuerdo...

*Sechat* dijo...

Se me escapa algún detalle, sin duda, pero la historia es buenísima. ¡Un abrazo!

Esther dijo...

Siempre lo mágico y a veces, el misterio en cada una de tus letras. Genial, Carlos y ¡yo tb la hubiera abierto! ¿Quién podría saber lo que contiene su interior?

Por cierto, bonita imagen.

Un saludito.

Esther dijo...

Me refería que quién podría saberlo si no se abre, que últimamente, a veces me explico más mal... Yo tendría bastane curiosidad.

Otro saludito.

Larefors dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Larefors dijo...

La curiosidad es lo que nos mantiene vivos, aunque a veces acabe por matarnos. Gran relato ;)

Paula dijo...

[Víctima] ¡Qué impactante! ¡De la chica japonesa? ¿De la bala? ¿De ambas? ;)
Gran relato, como siempre. Juegas con las palabras llevándonos de un sitio a otro, de lo soñado a lo real, para acabar con una palabra que es la gran protagonista.
Genial Carlos.

Gora Baskonia! ;)

Paula dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Virginia Vadillo dijo...

Muy bueno! Me encanta que se enamorase en lugar de pararse a pensar, podría ser lo mejor del cuento... si no fuera por el final, que te deja con los pelos de punta!
Voy ahora mismo a recomendarte en El Cuentacuentos! :)

Guernica dijo...

E' molto bello come scrivi...nonostante Google traduca in modo terrificante caro amico!:)
Nonostante questo si intuisce la tua bravura. Complimenti!Davvero.

Un bacio grande.

carpediemdeando dijo...

ME HA ENCANTADO :)

Enhorabuena, Carlos.

Un abrazo muy grande!

AdR dijo...

Siempre dejándonos en ascuas... :) Tus historias son como los libros, o el honor de los mismos. Que permanecerán firmes con el paso del tiempo.

Un abrazo, fenómeno.

Mer dijo...

Sueños que se convierten en realidad.

Abrazos.