12.4.10

La línea roja

Lo que faltaba tras las lluvias era un terremoto! (lo que fastidia es que predicen que ha de llegar aún, bah oportunistas!) pero esta tierra puede con todo.

En un camastro desvencijado Joel jugaba con un roído antifaz, mientras se sumergía en ese pasado, que a pesar de haber muerto, se negaba a dejar de existir.
Podía verla, sentir su mano cogida, pero no eran solo dos manos unidas, parecía como si el destino hubiese quedado atrapado en ellas, imaginando que sería de su vida y de la de ella, mientras corrían ocultando sus rostros en antifaces por la calle 57.
Y de repente las paredes comienzan temblar y ponen sonido al pasado. Puntual como cada día y a esta misma hora la línea azul llega a la estación que hay bajo el viejo edificio donde habita. Se levanta del camastro y tras arreglarse para salir, guardando en el bolsillo del abrigo el antifaz, baja las escaleras en dirección a la cercana bocana del Metro que lleva al andén.
Delicada como frágil pensamiento, ella cogía, hace ya muchos años, la línea roja siempre en la misma parada y a la misma hora.
Dos asientos mas atrás supo Joel de su existencia en aquel momento y desde entonces es la que le ha dado sentido a la suya.
El trayecto hasta Tiffany no era muy largo, y apenas les daba tiempo a leer el libro que, curiosamente, ambos llevaban, uno distinto cada día.
Las canas trazaban el paso de los años desde aquel primer viaje y Joel camina con dificultad hasta que finalmente entra en el coche de la línea roja que permanecía detenido a punto de partir; pero ella seguía estando hermosa, tan hermosa como siempre.
Joel lo tenía decidido. Hoy, venciendo por fin su timidez se atrevería a hablarle y devolverle el antifaz que en alocada carrera perdió, hace ya tantos años, junto a su portal.
La había seguido allá donde iba, amándola sin que nunca lo supiera, y aquel antifaz fue su único medio de acercarse a ella.
Había esperado muchísimos años para este momento y no quiso retrasarlo mas. Se levantó de su asiento y dirigiéndose dos asientos mas adelante quiso llamar su atención tocándole el hombro.
- Disculpe señ... - Cuando entonces su mano traspasó aquel cuerpo. Allí no había nadie.
Tan solo un libro sobre el asiento. "Nunca olvides que te quiero".

12 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Esa delgada línea que separa la realidad y la ficción

Qué buena historia...

Paula dijo...

Es precioso Carlos. Dulce, romántico, mágico.
Da igual que no hubiera nadie, con el libro basta para seguir soñando y que ella siga dándole sentido a su vida.
:)

Anya dijo...

Me has dejado sorprendida.
Muy... pero que muy bueno!!
Un abrazo!!!

Paula dijo...

Hay cosas que no deben dejarse para mañana... puede que este nunca llegue.
Mágico y romántico, muy bonita historia Carlos :)

Virginia Vadillo dijo...

Como te ha dicho Paula, algunas cosas no deben hacerse esperar tanto. Con o sin excusas, el amor tiene prisa, siempre. Luego, ya habrá tiempo para ir lentos :)
Un beso!

AdR dijo...

Quizás perseguía a una de sus musas, la más duradera en el tiempo.

Quizás fuese un sueño, o no, él fuera el sueño, y ella la realidad no vivida por él.

Abrazos :)

Susana dijo...

Preciosa historia la que nos regalas, Carlos. De las que calan bien hondo.

Un abrazote.

Esther dijo...

¿Un fantasma quizás? Hiciste que me acordara de Gost

Llegó tarde :( Hay amores que nunca se dicen. Es bonito su amor eterno, aunque triste cuando nunca se es capaz de decir... Pero, es bonito amar así, aun desde la oscuridad.

Me encantó tu historia.

Un saludito y que te lo hayas pasado genial en estas vacaciones.

Guernica dijo...

Hem...non ho compreso tanto tanto Carlos!:(
Poi il traduttore è pessimo!Uff

Al principio parli di terremoto...
Aiuto! ahah
Suggerimenti caro amico mio???

Maat dijo...

"El amor es un rayo de luna" como diría nuestro romántico por excelencia...

Un besote!

bita dijo...

Los amores q nunca suceden, y más si son por no atreverse a vivirlos, dejan amargura. Para mí es un final muy triste, saber que podía haber sido y no fue no es reconfortante. Es mejor vivir en la ignorancia.

Mer dijo...

No desaproveches ni el más mínimo instante,ni las opurtunidades que te da la vida.

Abrazos.