4.3.10

Crónica salentina

¡¡Holaaaa!! Muchísimas gracias por los buenos deseos, que se han cumplido, y sobre todo ese empujón que me dísteis ¡vete ya pesau! ;) No pude el mismo día de llegar, pero finalmente puedo escribiros y contaros el que ha sido para mi un viaje realmente lleno de sentimientos, de sabor añejo a los buenos recuerdos, un viaje a una tierra maravillosa, que aquí comienza...
























Se torna azzurra una ilusión, vencidos los miedos y rumbo al Salento! Cruzamos la puerta de Roma, a un lado, blanca de nieve, la isla corsa; al otro de color primaveral, la isla sarda, y en el horizonte la costa lacial. Sobre ella el fino orbayu parece no querer perderse el momento de mi llegada, pero realmente esta no tuvo lugar en Fiumicino, sino al llegar a Termini. Curioso nombre, ya que en la famosa estación no termina nada, sino que comenzó lo que iba a ser un todo maravilloso. Nada de Aves de alta velocidad, un tren de los de antes, de los que la ventanina puede abrirse, de los que ves caer la manga de un abrigo, las asas de una mochila, a lo largo de un pasillo de tonos ocres donde las conversaciones y las personas se entrecruzaban sobre el. Reconozco las ventajas de la tecnología y la seguridad y rápidez que generan, pero no sé, por un momento quise asumir riesgos y esas casi siete horas las volvería a repetir. Conocí a un montón de gente, de Caserta, de Napoli, de Catanzaro, y llegando a Bari, un pequeño pueblo y una fiesta de cumpleaños en aquel vagón número 7 con un gran panone de pasas y crema. Ver desde la ventana la puerta abierta hacia el exterior y escuchar el silbido de avanti fue, poético creo. Ya era noche pero no cerrada, porque una sorpresa mas me aguardaba aun, de momento una claridad transparentaba las nubes que en sigilo nos habían seguido desde Roma. Y cuando comenzaban a sonar los compases de una nueva canción, que desconocía pero que todos cantaban sin fallo alguno, una voz dice ¡Lecce! y tres tifosi de la escuadra pugliesse mostraron sus bufandas giallorossi, habíamos llegado al final de trayecto. La estación, del color de la piedra Leccese era pequeñina pero de un bellísimo encanto. La puerta se abre y allí estaba ella. El encuentro tuvo lugar en el corazón. Luego de conducir por calles en las que el tiempo permanecía no estancado sino detenido, llegamos a la casa, una casa con tal sabor que desbordaba magia por todos lados. Es un, sí, lugar de los de antes, de techos altísimos, suelos de losas tarentinas, paredes que guardaban historias, pero sobre todo el calor humano hacía del lugar algo entrañable. De la comida... con deciros que pensaba que igual el avión no podría despegar a la vuelta :) pero mamma mia estaba todo riquísimo!! Pero no había hecho mas que comenzar. A la mañana abandonábamos Lecce en dirección al destino final vicino a la Madonna de Constantinopla, una parroquia que albergaba unas casas a su alrededor rodeadas del Adriático y olivares, en donde en una de ellas vive una maravillosa familia, todo el pueblo, hasta Don Donato el párroco (nono, nada que ver que con el tópico rancio de otras épocas) eran geniales. Si antes decía que el tiempo estaba detenido en el Salento puedo decir también que a mi me pasó en un suspiro. Tanto como el que desde la Torre Acqua nos concedieron las nubes para poder ver la costa albanesa. Y que decir de ciudades como Otranto, Gallipoli, Brindisi, incluso un concierto de Jovanotti, desconocía que le escribía canciones a Jarabe, Sabina, y mas que me dijo, y en un karaoke la pude escuchar cantar a ella (de mi turno no hablo) y bueno... y en Santa Cesarea en una calle apagaron las luces cuando pasábamos y de no se donde se escuchó una canción "A te".

De la vuelta prefiero no contarla, fue el mismo trayecto a la inversa pero con muy diferente ánimo, pero con la alegría de volver a veros! :) y además que como dice il detto "Para regresar hay antes que partir"

¡Ci vediamo!

Tvb Lu

19 comentarios:

Susana dijo...

BIEN !!!
Me alegro de ver que el viaje ha sido tan bueno....
Un abrazo.

Esther dijo...

Por lo que veo, un viaje muy completo. Ojalá pudiera yo hacer lo mismo... ¡Qué envidia!

Bonitas fotos y bonita aventura ¡No lo dudo! :)

Ciao! :)

Virginia Vadillo dijo...

Ummmm cuanta magia!! Parece que fue fantástico tu viaje!! Está claro, hay que volver a Italia! :)

Butterfly dijo...

Salento: el más bello tacón del mundo. El único que se clava en el corazón y no nos disgusta su dolor.
Un beso.

Guernica dijo...

Per pietà!Un traduttore!!!Eheheheeh
^___^

Camaleona dijo...

Y pensar que vivo justo en una vía romana... Sólo con empezar a andar ya volvería otra vez a esa ciudad...

Maat dijo...

Qué viaje Carlos!

La bella Italia... quiero volver!! ^^

Un besote!

Paula dijo...

Yo no voy a comentarte como todo el mundo del viaje, aunque sin duda por lo que escribes lo recordarás toda tu vida.
Pero lo de que este es el último post, de eso olvídate. No nos puedes dejar sin tus relatos, y lo sabes.

:) Un abrazo, Carlos

*Sechat* dijo...

Nunca he ido, pero promete ser un lugar mágico. Me alegra ver que has disfrutado tanto de tu estancia por allí y sobre todo que lo hayas compartido con nosotros.

Estoy segura que con cada hora que has pasado por Italia, serías capaz de escribir un par de preciosos relatos. Un besazo.

AdR dijo...

Y lo describes con tanta precisión que a uno le llegan los aires de tu viaje :)

Me alegro muchísimo de que lo/a hayas disfrutado :)

Abrazos, fenómeno.

Sureña dijo...

Creo que acabo de volver de ese viaje yo también... :)

No sabes cuánto me alegra, todo...

Besos.

Mer dijo...

Yo quiero ir en un tren como ese.
Me alegra que todo fuese muy bien por Italia,Carlos.

Abrazos.

carpediemdeando dijo...

¡Qué post tan bonito, tan sentido...!

me ha gustado muchísimo, de principio a fin pero... no entiendo lo de l'ultimo post... ¿nos dejas?

Espero que no pues es un gustazo asomarse a tu ventana y encontrar una maravilla como esta.

Me alegra saber que todo fuera tan bien y que fueras feliz :)

Jovanotti me encanta. Qué gustazo :)

Un beso y un abrazo muy fuerte

Anya dijo...

Qué grande eres!

Reithor dijo...

Esa ciudad cuyo secreto lo encierra su propio nombre... está muy bien, si.

Sobre el dinero negro, se debe estar yendo de los corruptos a las togas supremas de móstoles, viendo lo visto. Que mejor manera de blanquear.

Cuidate, un abrazo

María José dijo...

Cuantos recuerdos me han traído tus palabras Carlos, es maravilloso.....

Esther dijo...

¡¿Las ocho para cenar?! ¡Madre mía!

Te esperamos, Ninive. Disculpa si por casualida me ausento.

Saluditos.

Noelplebeyo dijo...

hay que volver....ya

Silvia dijo...

Hola, tu historia es muy bonita y me parece que estoy en el avión para admirar el paisaje. El sol de Puglia es muy hermoso también en nvierno. Ahora realmento quiero viahar. Al próximo viaje a Italia. Un abrazo