3.3.08

El legado

Voy a coger un frasquito de hierbas de mi librería. Ahora entendía el por qué llamaba así a sus libros.
La noticia de su muerte me llegó lejos de la ciudad. Al poco tiempo recibí un extraño sobre por correo en cuyo interior iba una fotografía sobre la que habían unas palabras escritas y firmada por mi abuelo, en donde me legaba toda su colección de frasquitos de hierbas, que amaba tanto como el amor que la fotografía representaba. Y junto a ella, una llave y multitud de diferentes hierbas de distintos colores y olores.
Sabía de lo sorprendente que fue siempre conmigo y en medio de la tristeza consiguió sacarme una sonrisa. Siempre lo hacía cuando peor me encontraba. Pero hacía tantos años ya de aquello. Hacía tantos años que no regresaba a Málaga que no me lo pensé dos veces y cogí el primer vuelo que me llevara de regreso al pasado.
Miré una vez más al llegar, la dirección que venía en el reverso de la nota. La noche metamorfoseaba el azul en negro, cuando tras atravesar la Judería y los naranjos de Ibn Gabirol pude distinguir finalmente la casa. Ajena al destino de los edificios colindantes presumía de conservar intacto su origen nazarí. Ya me hubiera gustado que me legara aquella reliquia antes que el manojillo de hierbas. ¿Qué sentido podría tener aquel legado aparte del sentimental? Entonces sentí entre las hojas el tacto del frío metal de la llave. Pero fue efímero mi pensamiento de poder entrar al comprobar que toda la llave cabía por el inmenso hueco de la cerradura. ¿Tendría también la llave un valor sentimental?
En ese instante, al parecer alertado por el ruido al intentar abrir la puerta, apareció quien debió ser el portero.
.- ¿Qué desea Vd.?
.- Buenas noches, intentaba abrir con
No me dejó terminar la frase interrumpiéndome – una llave demasiado pequeña ¿No?
.- Sí, así es –
Respondí perplejo
.- Recibí instrucciones de su abuelo al respecto. Acompáñeme por favor.
Y le seguí atravesando el portalón cuyo suelo conservaba aún las huellas de los carruajes que debieron atravesarlo hasta el patio interior. Una vez allí me pidió la llave, la cual le entregué no exento de misterio y emoción a la vez ya que frente a nosotros no había más que un inmenso jazmín. El portero introdujo entre las ramas la llave y tras un brusco sonido, una pequeña puerta escondida tras la planta se abrió.
.
.- Su legado Sr. El que su abuelo fuera ciego no le impidió conservar para Vd. el olor de las palabras y la visión del tiempo.
.
Intentando asimilar todo aquello, que parecía más bien sacado de una novela de misterio, dirigí la vista un instante hacia el interior de la estancia y en esa fracción de tiempo aquel misterioso personaje había desaparecido. Descarté ponerme a buscarlo, la emoción de conocer el contenido del legado me hizo atravesar la puerta y al hacerlo cerré tras de mi. Al fondo, justo enfrente un haz de luz dibujaba una línea de lo que parecían ser dos puertas. Efectivamente así era y tras conseguir abrirlas… ante mí, el teatro romano y la Alcazaba representaban la misma escena de amor que la fotografía reflejaba.
Fue en ese momento cuando la luz iluminó toda la estancia y pude ver que era una pequeña librería de estantes repletos de libros. Y al acercarme a coger uno, vi como de entre sus hojas sobresalían unas hierbas idénticas, del mismo color, del mismo olor. Y así con todos los demás libros iba sucediendo lo mismo.
Nunca quiso que la ceguera le alejara de ellos, tal vez no pudiera leerlos pero sabría siempre sus nombres.
Aquellos frasquitos de hierbas conservarían toda su esencia, el tiempo su magia y aquel jazmín su secreto.
.

Mejores relatos en Cuentacuentos

11 comentarios:

Xana dijo...

Que lujo de legado deja la muerte "del hombre viejo"...tocando todos los sentidos del alma en el nacimiento del "hombre nuevo"...

La vista, el olfato, el tacto..y con ciertos olores hasta el gusto...el sonido de las gaviotas rompiendo el paisaje, el oido...una delicia de paseo...casi, casi podía notar la llave deslizándose en la cerradura..

Feliz apertura de esa nueva puerta..feliz asomo a ese nuevo periodo..que disfrutes el camino y las vistas!

Besines!

LaMaGa dijo...

Lo que pueden los olores y los amores!
Bonita y olorosa librería.
un besin

______________ dijo...

;ooooooooo ¡Pero que tierno! ¡Que bonito! Un cuento precioso y encantador, de esos que te hacen surgr una sonrisa llena de alagría. Tú sigue así :)

Un abrazo,


Pedro.

Klover dijo...

Lo he dicho millones de veces...pero aquí tenemos otro ejemplo de cuento ninivesco...con tus palabras características...y tu tono tierno y de alguna forma mágico...

Un besote

Sureña dijo...

Perfecto... sin más palabras

Besos

Munlight_Doll dijo...

¿No se dice que cuando se pierde un sentido, el resto se potencian? Pues eso le sucedió al abuelo, y quería que su nieto también comprendiera el lenguaje de los aromas ;)

Un texto muy tierno y con tu toque personal de magia ;) El único pero que le veo es la redacción, que ha quedado un poco desordenada. Me da la sensación de que has escrito el relato deprisa y corriendo, y tal vez deberías pulirlo un poco más en ese sentido.

Besos con olor a rosas,
Mun

Indi dijo...

lo que te dije te digo. parlem.

Petonetssssssss

Ricardo dijo...

LUEGO DE LEER DESDE "SUEÑO"
HASTA ESTA ENTRADA, NO PUEDO MÁS QUE RECORDAR LO LEJOS QUE ESTÁS DE AQUEL TIPO QUE PENSABA EN DEJAR DE ESCRIBIR. AQUEL A QUIEN, JUNTO CON LA "REINA", NO PRÁBAMOS DE ROMPERLE LOS QUINOTOS PARA QUE SE DEJARA DE EMBROBAR Y SE PUSIERA A ESCRIBIR.
RECUERDO AQUELLOS DESAFÍOS QUE TE HACÍAMOS Y EL GUANTE QUE RECOGISTE.

BUENO, CARLOS, O CHARLY, CUMPLISTE MACHO. SÓLO RESTA...
...SEGUIR ESCRIBIENDO.

UN ABRAZO, AMIGO

synn dijo...

¡Es precioso!

Me encantó abrir esas puertas y encontrar los libros, como frasquitos de hierbas...

Un besito!

Mj dijo...

Siempre he pensado que, puestos a perder un sentido, perdamos la vista, para aprender a ver y mirar el mundo desde otros puntos de vista ( toma ya juego de palabras).
Será porque soy miope y tengo otros sentidos algo más desarrollados, pero creo que los ojos a veces no nos lo muestran todo.
Genial legado el que tú nos dejas a nosotros. Besis.

Io dijo...

M E E N C A N T A ! ! !

Las descripciones son magníficas, el relato es ágil y dinámico, los diálogos son justos y precisos, el misterio flota alrededor, ese delicioso misterio de lo desconocido, de lo lejano en el tiempo, de lo antiguo y polvoriento.

El abuelo ciego que se guiaba por los aromas. Me parece una idea imaginativa y muy sugerente, digna de tí, Carlos. Quiero abrir esos libros uno a uno y descubrir hasta el último secreto del abuelo.

Cuéntamelo, por favor!