11.6.14

Historias de una mesa (XII) Testigo muda

Sobre la mesita del teléfono reposa el ramo de flores. Julia se acerca con paso fatigado, melancólica, las toca con suavidad, parecen de papel, frágiles, tiene miedo de que se deshagan entre los dedos. Los naranjas, malvas, verdes se emborronan en un indefinido color producto de sus abundantes lágrimas. Cierra los ojos y lo ve acercarse corriendo con el ramo de flores en la mano, la sonrisa pintada en su bronceado rostro y sus brillantes ojos color caramelo.  Siente vivo en sus labios el “te quiero” que dejó prendido a su último beso, antes de montarse en el coche y alejarse para siempre; después, la fatal llamada, el reconocimiento, el entierro..., el alma desgarrada. Sin él no es nada.
 
"Les prometo que ésta va a ser la última guerra" W. Wilson, presidente de EEUU al terminar la Primera Guerra Mundial. El mundo siguió, y sigue con su rutina. De ahí la necesidad de cambiarlo.
Pero María José no cambia algo que ha permanecido junto a ella desde pequeña, su ilusión por escribir. Estudió medicina, pero en sus libros la alquimia sigue viva.  

3 comentarios:

sara dijo...

bonito relato y bonita mesa :)

Maria Jose Moreno dijo...

Encantada y orgullos ade que mi mesa y su historia forme parte de este singular blog. Gracias

Favole Molpe la Musa dijo...

Y es una aqluimia ancestral y poderosa, ni que lo digas :) Maravilla de relato y de mesa. Siempre hay ausencias...y siempre hay seres mágicos que saben exorcizarlas con palabras.
Me reitero: adoro esa saga de mesas :) Un abrazo enorme!!!