20.3.12

La llave

No estoy en peligro. Yo soy el peligro. Siento que el mal está dentro de mi y pronto escapará a mi control. Trato de encontrar la llave, el miedo suena en silencio y no puedo vencer la rigidéz que atenaza mis movimientos. Se acerca, es demasiado tarde, mis ojos no pueden ver nada, sus manos se deslizan por ellos mientras acarician mi cuerpo y sus labios humedecen mi lengua reseca al compás de sus dedos que golpean suavemente mis vacíos.
Escucho a los demás, en un acorde in crescendo de libertad que retumba por toda la sala en una vorágine de placer. Temo que se acerca el momento y no temo por mi sino por todos.
.
Ella notó en ese instante que fallaba una llave del oboe, no lograría la nota deseada, y se acercaba por el pentagrama su turno. La batuta pareció percatarse de ello y porfió por apuntarle directamente, todo parecía perdido, hasta que llegado el momento acercó sus labios y la música se abrió paso en el concierto de la Primavera.

9 comentarios:

Paula dijo...

Como siempre un final sorprendente. Parecía un relato de terror pero al final aparece la música, siempre presente en tus relatos pero esta vez de forma distinta. Me ha gustado mucho, sobre todo el cambio de rumbo del relato. Al principio angustioso, hasta la sonrisa musical del final.
Me encanta que siempre logres sorprenderme.
:)

Towanda dijo...

La música siempre se abre paso y es tan universal que sirve en cualquier sitio y en cualquier momento.
Un abrazo, Carlos.

Noelplebeyo dijo...

si es que la musica derriba cualquier resistencia

El Pistolero dijo...

Es un relato? una canción? O es Carlos haciendo de las suyas?

Siempre siempre, eres capaz de encontrar el lado amable de las cosas. Imposible no hacerlo al pasar por aquí...

Un abrazo!

Sara dijo...

La música, ¿qué haríamos sin ella?

Tú, sin duda, no podrías escribir estos magníficos y musicales relatos.

ASí que crucemos los dedos para que nunca nos falte.

;)

Juan Luis Galán Olmedo dijo...

Preciosa manera de describir los nervios de un músico ante su primera nota.


Un abrazo cuentacuentos

www.utopiadesueños.com.es

María Sur dijo...

Dando una vuelta de nuevo por tus seis segundo me he dado cuenta de que por alguna razón mi comentario sobre tu relato no se publicó. Intentaré recuperar lo que hace unos dias intenté dejarte.
Me gusta como consigues siempre enlazar, de una manera tan bonita, la música con tus historias. Esta vez conseguiste que instrumento y músico se unan para hacerse uno solo, casi como una necesidad,entonces el miedo escénico desaparece como por arte de magia. Ya no hay rigidez, tan sólo la búsqueda de ese "crescendo de libertad" junto al resto de la orquesta. Siento que lo que escribí se perdiera en el limbo de los momentos valiosos perdidos. (icono de enorme sonrisa)

Jan (Niobiña) dijo...

Conozco bien el miedo de la protagonista, lo compartía cuando hacía baile... El temor al comenzar una actuación, el no acordarse de nada, el miedo a equivocarse, el querer salir de allí... Y después como por arte de magia, todo sale, fluye desde el interior, sin saber cómo, pero se apodera de todo el cuerpo y tomando el control hace que todo sea perfecto. Como tu relato.

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Teresa dijo...

Tantas veces me sentí así.. Preciosa imagen la que inicia el texto.. Un beso