19.10.09

El secreto

El secreto de sus ojos. Trato de centrarme en el caso, pero no logro borrar de mi mente esa mirada.
- ¿Te gusta el cuadro, eh? - dijo Tom.
- Creo que trata de decirme algo -
- Creo que necesitas dormir Betty y estar despejada para mañana - Añadió él levantándose para marcharse - Es la cuarta desaparición en un mes y aun no tenemos nada. Buenas noches.
- Esto... - Respondí, ya sí, prestándole atención - Tienes razón, no tardaré, quiero repasar estos informes. Buenas noches.-
Traté de volver al tocho de declaraciones y testificales que tenía ante mi. Aquel trabajo no era lo que había soñado, por mas que lo rodeara de un vaso de whisky que siempre dejaba sin apenas probarlo y por mas que me llevase el trabajo hasta aquel antro de mala muerte cuyo dueño estaba encantado con mi presencia. Tom compartía esa frustración, manteníamos una complicidad silenciosa, inventándonos nuestro propio universo, nuestros propios personajes de una novela negra que no sería sino un negro presente.
En mis propios devaneos me hallaba cuando aquellos ojos pasaron junto a mi en dirección a la puerta. No pude dar crédito a lo que sucedía. Rápidamente giré la cabeza hacia el cuadro y solo hallé un negro lienzo. Una vez comprobé que el whisky seguía en su sitio abandoné deprisa el local y seguí esa mirada cuyo secreto estaba decidido a desvelar esa noche.
Unas manzanas mas adelante observé como entró en lo que debió ser en su tiempo una señorial casa, ahora un viejo edificio. La puerta estaba un poco entreabierta. Al fondo pude distinguir una escalera que en espiral ascendía al piso superior. El pasillo en penumbra terminaba en una habitación. Al entrar vi que no había nadie. Un armario cerrado junto a un ventanal y un cuadro vuelto sobre la pared completaban todo el mobiliario. En ese instante escuché extraños golpes procedentes del interior del armario. Lo abrí con cuidado y un cuervo salió de repente revoloteando por toda la habitación dándose golpes hasta que encontró la salida. Uno de sus golpes hizo que el cuadro cayese al suelo rompiéndose el viejo marco que lo rodeaba. Cuando vi el lienzo quedé petrificado. Allí estaban aquellos ojos mirándome.
Tras de mi, ajena a ello, de entre la desvencijada pared el cuerpo de una mujer iba apareciendo, mientras percibía un extraño olor a óleo en mi piel.
.
Y allí estaba yo, colgada de la pared del antro formando parte de aquel cuadro, esperando a que Tom dejase de interrogar al dueño y girase por un momento su cabeza para verme.
Si al menos observara que ahora en lugar de cuatro había cinco cuadros...

9 comentarios:

carpediemdeando dijo...

Muy bueno, Carlos... Buenísimo.

Y yo, al principio, he pensado que ibas a contarnos tu impresión de la peli "el secreto de sus ojos"... pero no... Me has vuelto a sorprender :)

¡Tienes muchísimo talento!

Me gusta mucho esta frase:

"manteníamos una complicidad silenciosa, inventándonos nuestro propio universo"

Un beso y un fuerte abrazo

Noelplebeyo dijo...

Menos mal que no estaba en el museo del Prado... a ver como volvería a mirarla...

saludos

Emma Grandes dijo...

Esta entrada no debería admitir comentarios, puesto que, para mi gusto, es perfecta! Como siempre, me ha encantado ;)

Ana dijo...

Me ha encantado Carlos...No se le puede poner ni un pero...

Muchos besitos.

Arwen Anne dijo...

Te ha quedado genial, eres estupendo Carlos, felicidades

besos

loose dijo...

Genial.
No puedo decir nada más. Me dejas sorprendida.
Enhorabuena Carlos.

Besos.

Metalsaurio dijo...

Mi má! que miedete, jeje! Muy bueno.


por un momento me ha recordado al retrato de Dorian Gray (porque había retratos de por medio, no por el tema, jeje!)

(y vaya por delante que sólo leí una versión reducida en inglés, cuando todavía iba al instituto)

Un saludo!

Reithor dijo...

Tremenda historia, así da gusto. ¿Has estado leyendo a Lovecraft últimamente?

Un saludo :)

Mary dijo...

Me gusta los giros que le das a las historias, dejas al lector entre desconcertado y gratamente sorprendido.

Un besito