18.8.09

La encina


Hola, me llamo Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, prepárate a morir.

Se repetía la frase una y otra vez en su mente. La emoción impregnaba junto a la lluvia el rostro de los que allí se habían reunido. Sobre todo el suyo, aunque apenas podía sostenerse en pie, por lo que se apoyó sobre la centinela del secreto que estaba a punto de descubrirse.
Precisamente llovía aquél día otoñal del 37. Entraron en casa al grito de viva la guerra! pisoteando con saña la libertad en nombre de Dios. Sobresaltado por los gritos y disparos se refugió rápidamente, como le había enseñado su padre por si llegaban un día los malos, en el escondite que había en el ático. Desde el cual pudo observarlo todo. Vio como se lo llevaron, sin mediar razón alguna, entre empujones y golpes. En el último instante pudo verle por última vez los ojos cuando instintivamente miró hacia donde sabía que él estaría.
A la pregunta tras sendas bofetadas del que parecía el cabecilla, de si había alguien mas en casa respondió que no. Nunca olvidó aquella cara. Pudo escapar de aquel lugar deslizándose desde el escondite hacia la ventanuca que daba al exterior y de un salto llegó hasta la encina permaneciendo inmóvil sobre una de sus ramas y a duras penas pudo contener el llanto al ver como frente al muro de la casa lofusilaron. Aún hoy en día no sabe por qué.
Recuerda que tras superar el miedo pudo descender de la encina y con la ayuda de Anselmo, el vecino que acudió al lugar poco despues, los enterró allí mismo, junto al árbol antes de salir huyendo del pueblo, de España, luego de Europa, hasta que pudo regresar al cabo de los años.
Allí junto a la sepultura, un hombre de negra gabardina daba un discurso antes de proceder con la apertura de la fosa, como parte del programa de la memoria histórica del que él formaba parte.
Iñigo, separándose de la vieja encina, se dirigió con paso firme hacia aquel hombre...

15 comentarios:

Susana dijo...

Jope, el que no escontraba la inspi.... Pues chico, casi que me alegro de que hayas tardado un poquillo en escribir, si después del paréntesis surgen joyitas como ésta.

Abrazos de ida y vuelta.

Maat dijo...

...o de como una frase surgida de una película tan dulce como La princesa prometida puede abrir un relato tan duro como real...

Basukos desde el cantábrico

Reithor dijo...

Esa venganza es un plato muy frío (por el tiempo pasado), pero no deja de ser una oda al más miserable episodio de nuestra historia. Y que conviene no olvidar, no sea que se repita.

Un saludo nene :)

Reithor dijo...

Esa venganza es un plato muy frío (por el tiempo pasado), pero no deja de ser una oda al más miserable episodio de nuestra historia. Y que conviene no olvidar, no sea que se repita.

Un saludo nene :)

Iván dijo...

La venganza es un derecho que todo hombre debería tener, si es personal, eso sí, no estatal en nombre de nadie... en cuanto al relato te diré que me ha sobresaltado, que lo he visto todo desde lo alto de la encina, que me has sobrecogido y emocionado... a muchos este tema nos toca la fibra sensible y lo has hecho con mucha delicadeza, gracias.
La frase de inicio la he repetido con mis amigos mil veces... qué bien traída! Un abrazo

carpediemdeando dijo...

Espectacular. S-U-B-L-I-M-E. Me he metido en la historia totalmente... me has enganchado y me has hecho estremecer... Me tocan mucho estos temas... No he podido evitar acordarme de tu comentario de ayer sobre 13 rosas y el poder de la música...

Un beso y un fuerte abrazo

Mer dijo...

Has regresado cargado de inspiración!

Me encantó!

Un abrazo.

Mer

JA Alejandro dijo...

Adelante, te estare leyendo.
Alejandro Culaquiera.-

A. dijo...

Hasta la venganza para una cosa honesta y bonita en La Princesa Prometida...

(:






xxxooo

Sara dijo...

Y la inspiración llegó toda de golpe... (junto con las buenas noticias) ;)

AdR dijo...

Estoy de acuerdo con Iván, lo he visto desde lo más alto de la encina. Y el romanticismo impregna esta venganza personal, tal y como ocurrió igualmente en aquella película, tan maravillosa :)

Abrazos, mostro :)

Eria.. dijo...

Me gusta regresar y encontrarte con la pluma cargada... besitos varios.

NityaYang dijo...

Buf. me ha recordado al Lápiz del carpintero... Buf...
¿Sölo inspiración? Este tipo de relatos siempre me ha intrigado: cuánto de ellos hay de nosotros y de nuestra experiencia vital.
Bello, contundente. Tú.

Esther dijo...

La guerra debió de ser terrible... menos mal que no la viví.

Sobre eso, hace poco supe de una cosa sobreacogedora que no sabía... no sé si alguna vez se me ocurrirá escribir algo con ello pero, como tengo poquísimos datos,tendría que investigar o inventar.

Saluditos.

*Sechat* dijo...

"La princesa prometida" nunca me cansaba de ver esa película una y mil veces. Tu relato ha sido un viaje a aquella infancia. Gracias por esta historia.