29.9.08

El sofá

Una semana después de su muerte, una mañana me ocurrió una cosa extraña. Desperté medio desnuda y vi los volúmenes de la ciudad alineados a través de la ventana. La curvatura de una cúpula sonreía sutilmente. Sobre ella un alto sol derrama su luz cálida sobre las sombras que huyen. Y yo allí, caída sobre el suelo, súbitamente retornando a la conciencia, percibo que algo impide el fluir de mi pensamiento.
Mi logística ha de estar tan averiada como el resto de mis sistemas, pues no consigo recordar con claridad nada de lo que intenta hacerme llegar.
De repente caigo en el estridente sonido que me despertó. Y creo reconocer su naturaleza. Es un teléfono!
Mi mano se dirige hacia la cabeza con ánimo de palparla. Todo da vueltas. No distingo si la mano o la cabeza. Siento que me duele el dolor. Consigo ponerme de pie o consigo tender al mundo. Botellas vacías ruedan por entre velas humeantes.
Y entonces lo vi. Durmiendo en el sofá. No podía ser. Era imposible.
Me giro para descolgar el teléfono.
.- ¿Diga?
Y en ese momento sentí sobre mi cuello el inolvidable sabor de sus besos, seguido del punzante dolor de un mordisco.

Una semana después permanezco dormida sobre el mismo sofá, esperando que aquel tipo despierte de su resaca.

Suena el teléfono...


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12 comentarios:

Esther dijo...

Hola, Ninive:

Hoy tuve un ratillo y estuve por aquí.

Estuve leyendo... ...un cortito y ameno relato que me gustó mucho. A veces, el sonido de un teléfono, una simple señal que se ha esperado o se espera puede ser muy emocionante.

Saludines y ya os iré leyendo poco a poco a tod@s.

*Sechat* dijo...

Emocionas desde tu primera línea hata el final. Como siempre... impecable.

Dibújame una sonrisa... dijo...

De esos que a veces nos dejas con inquietud desde el principio hasta el final..
Lo de los teléfonos..es algo que te persigue?? ejejeje!
Besines de Elmo y míos!

мαяια dijo...

¡Pues si pone "número privado" que no lo coja! porque la persona que está al otro lado puede ganarle todas y cada una de las mini-batallas... :P (esto tenía que ponerlo, sí o sí... jajaja)

Ahora ya en serio: sólo voy a decirte que ahora "entiendo lo que me decías el lunes" y, además de entenderlo, comparto tu opinión... ;)


Un besazo, petardo!!

Noemí-San dijo...

Fenomenal, sobre todo la descripción del relato...estrepidante!

Me ha gustado mucho mucho!!!

Un besito

Cheshire dijo...

Inquietante desde la primera palabra...tan inquietante como precioso. Felicidades.

Sara dijo...

Siento que me duele el dolor.

¡Qué frase! Es tan rotunda y, a la vez, tan sencilla... Para mí, lo dice todo. El resto del relato gira en torno a ese concepto.

Un saludo.

Sureña dijo...

Lo que me queda totalmente claro es que tenía una resaca considerable... :)

Tan bueno como siempre, la verdad es que me dejas en ascuas, habrá segunda parte?? :)

Besicos

Oski dijo...

Ains Carlos, algún día me tendrás que desvelar la fórmula mágica para enganchar y quedar grabado en la memoria con tan poquitas líneas.

Si es que el que vale vale...

Otro gran relato pa' la saca. Ya no sé cuantos miles de sombreros me he dejado por aquí, a este paso me arruinas.

¡Un abrazo!

Sally dijo...

... que suspence... quien serà al telefono? Escena de film thriller!

Besos

VaNe dijo...

Creo que me he sentido así alguna vez, doliéndome el dolor y hasta los bolsillos, las pestañas y la marca de los calcetines en pleno agosto... xD no será que me espías, no? jajaja

10 sobre 10. Me ha gustado mucho!

NityaYang dijo...

Tremendo... De una elegancia y ritmo cautivador. Me encanta!