7.7.08

El punto




La interrogación sin punto sólo sería una curva peligrosa…

Tal respuesta de doña Elvira, la dueña de la librería donde trabajo, carecería de sentido si previamente no existiera una pregunta.

La historia transcurre en una librería no muy grande pero situada en pleno centro, lo que le generaba una gran actividad. Ocupaba un viejo caserón dividido en la estancia principal, un pequeño habitáculo trasero y sobre el techo, un desván, al que llamé la cueva del tesoro. Ya que cuando subía y me perdía por entre los libros soñaba con infinidad de aventuras y fantasías.
Pero aquel día, cuando apareció la nueva dependienta, experimenté por primera vez otro tipo de sueños.
Por aquel entonces había descubierto novelas que despertaban su lectura pasiones ocultas y que como tales procuraba ocultarme para leerlas. Y en una ocasión, Leire, que así se llamaba la dependienta, me sorprendió leyendo un capítulo en donde el príncipe sorprende a la doncella desnuda.
En la penumbra la tenue luz dibujaba sobre su cuerpo lo que pareciera ser un signo de interrogación. Posteriormente supe que era la sombra del contorno del viejo quinquel, pero eso fue posteriormente.
En aquel momento la silueta de aquel pecho oculto entre encajes fue la pregunta que más desee responder de mi vida.
A la mañana siguiente, antes de que llegara Leire, le pregunté a doña Elvira si un signo de interrogación sin punto podría significar algo.
Su respuesta creí entenderla enseguida, porque mi aventura comenzaba a ser peligrosa.
Se aproximaban las fiestas navideñas y mientras la Gran Guerra escribía páginas y páginas de libros de historia en el mundo, allí nos disponíamos a vender muchos, al menos era nuestro deseo. Y en previsión vino a ayudarnos la prima de Leire, Julia.
En los días de más trabajo el roce, a través de las estrechas escaleras, era inevitable, en una ocasión creí sentir un beso. Julia era risueña y al mismo tiempo lejana. Pero aquellos roces que ninguno hacíamos por evitar creaban tal confusión entre lo que creía amor y el deseo que anhelaba cuanto antes conocer la respuesta a aquella interrogación.
Un día doña Elvira me pidió quedarme en el trastero a dormir dado que a la mañana siguiente era víspera de Reyes y me darían las tantas terminar aquel desorden. Entonces le di una nota a Julia para que viniese cuando me quedase solo en la tienda y pasásemos la noche juntos. Ella entre risas y confidencias susurró un tiempo, que me pareció eterno, con Leire, para a continuación marchar sin darme ella respuesta alguna.
Admitiendo mi más que merecida derrota ante mi osadía me dispuse a dormir cuando en medio de la oscuridad escuché que golpeaban levemente la puerta. Al abrir sentí el roce de unos brazos rodeándome y el suave tacto de unos labios impedir a los míos pronunciar palabra alguna.
Nos besamos, como si no quisiéramos ponerle nunca fin al comienzo y al mismo tiempo buscando con pasión el final. Entre caricias que abrían sendas en nuestros cuerpos pude ver en ese instante como un rayo de luna dibujaba aquel signo sobre su pecho y finalmente hallé el punto...
cuando sus manos comenzaron a alzar el vestido de seda.
No vi ombligo más bello ni más hermosa continuación.

Entre la penumbra pude distinguir la mirada de Leire y de sus labios la respuesta.
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14 comentarios:

La Nena dijo...

Jajaja, lo sabía, que era Leire y no Julia la que iba a ese encuentro nocturno!!!! Oye, que este estilo es un poco distinto del que siempre te leo, pero, me ha encantado, también tienes madera para los relatos de amor (uno de mis temas preferidos)me ha gustado la descripción de ese beso, y la ternura que envuelven los encajes y la seda

Nada, que te sigo leyendo

Y un saludo grande a unos pocos kilómetros, considerando las maravillas que hace Internet :P

Xana dijo...

Idem que la nena..se notaba en el ambiente del cuento :-) ahora bien..yo sí imaginaba cuál era el punto!
Delicioso..de esas veces que te deslizas por el relato desde el principio hasta el final..
Olé!
Besines!

Sechat dijo...

Me uno al clan de "listillos" también yo lo había adivinado. Ahora eso sí lo del punto del interrogante, mira que he sido torpe... hasta que no lo has desvelado nada. Impecable juego de telas, besos y caricias robadas en la oscuridad. Sorprende este giro en tu estilo, pero desde luego no desmerece para nada. ¡Enhorabuena!

Anya dijo...

Ingeniosa y romántica la forma de usar el signo de interrogación... GENIAL Carlos!

Noemí-San dijo...

Carlos, suerte que me has despejado la intriga de la historia!!!

El amor en una historia es fácil de escribir y a la vez tan dificil, evitar caer en los tópicos...pero tu lo has conseguido, como siempre...

Sabes que me gusta leerte y nunca o casi nunca me defraudas...

Un besote

Cendra dijo...

jajajaja Hola! Yo también sospechaba que era Leire, pero aún así fuiste lo suficientemente hábil como para permitir que existiese la duda...!!! ;-) Divertido y misterioso relato, en el que consigues plasmar ese ambiente de librería, a la vez tranquilo y ajetreado, sin dejar en ningún momento de encandilarnos con la historia de un amor, una pasión, que roza la inocencia...

Por cierto, muchas gracias por tu comentario, demasiado bondadoso yo creo!!

Un abrazo

Anónimo dijo...

Carlos:
Bien ubicada la historia de amor-pasión-cuento,sorpresa...
A veces es mejor tener un punto de luz,por si acaso(sonrisa)
Esa Leire¡¡
Besucos amiguco¡

мαяια dijo...

Estaba segura de que iría Leire y no Julia, aunque... he de serte sincera: por un segundo llegué incluso a pensar que podría tratarse de doña Elvira y sentí pánico por el protagonista! jajaja :P

Por otro lado, suete que quien le sorprende leyendo es Leire, si hubiese sido Elvira... ¡agüita!

P.D. Me gusta esta librería tuya. Si queda algún puesto libre, avísame, ¿si? ;)

Un besote!

Tormenta dijo...

Pues yo pensé que venían las dos juntas ^^
Me ha gustado el relato, aunque creo que merece una pequeña revisión. Me desenfocaron algunos detalles como eso de la gran guerra, porque al principio el relato parece atemporal... y luego, pues resulta que no, y me faltan detalles. Y luego otra cosa, que no se bien como describir, el protagonista me parecía un niño, o por lo menos esa es la sensación primera que tuve, o por lo menos un adolescente... y luego con el desarrollo aparecieron las dudas. Ya me dirás que anoche se me olvidó comentártelo.
En cualquier caso, ole por ti de nuevo.

Mil besos, mágicos, ya sabes.

Sara dijo...

Creo que soy la única que no había adivinado el final... jeje...

Me ha gustado que hayas cogido una frase tan complicada como la de esta semana y no solo la hayas integrado en la historia, si no qué hayas hecho de ella una historia. Era todo un reto... superadísimo! ;)

Munlight_Doll dijo...

Yo también sabía que iba a acudir Leire^^ Un texto muy sensual y bonito; veo que has sacado partido a la imagen del signo de interrogación.
Besos,
Mun

Sara dijo...

Te has salido de tu estilo, un poco, (porque todo lo que escribes siempre lleva ese sello tan tuyo y que me gusta tanto) y lo has hecho genial.
Además hay que tener en cuenta que la frase era muy complicada de meter en una historia y tú lo has salvado muy bien, has escrito una historia muy completa
Enhorabuena y un beso Carlos

Galamina dijo...

El punto... a veces marca el final de algo, otras solo marca el principio de todo...

El punto, la curva, las curvas, el silencio, la oscuridad, una noche entre libros, la calidez y la humedad de unos labios que aun siguen siendo desconocidos...

Y poder leerte, despacito, descubriendo, poco a poco, todos los rincones, todas las esquinitas... y disfrutar haciendolo.

Hoy me has dejado sabor a azúcar

Anónimo dijo...

La frase de comienzo surgió de una conversación entre Anya y yo! :)
Atikesia