23.6.08

Polvo de arena


Un reloj de arena vacío. O al menos daba la impresión de que eso era lo que aparentaba aquella atracción.
La penumbra del lugar apenas dejaba verla hasta estar prácticamente a su vera. Parecía como surgida de la nada, de hecho no recordaba haber oído hablar de ella ni que figurara en la guía de atracciones. Y la feria iba ya por su quinto día.
Distraído y envuelto en sus propios pensamientos, se había separado del resto del grupo sin percatarse de ello, o tal vez sí y deseara alejarse del, nunca mejor dicho, mundanal ruido e iluminación que transformaban la madrugada en un espejismo que ni siquiera los rayos de la luna llena podían evitar.
Pensó por un instante en girarse y enseñar al resto su descubrimiento, pero le sedujo más la idea de conocerlo por sí mismo. Aquella tamaña soledad le escamó, ya que por muy apartado que estuviera el lugar aquello era el Real de la feria. Y sobre todo le extrañó que no hubiera siquiera una persona en la taquilla.
Dio unas voces pero nadie respondió. Frente a él unos escalones le llevaban hasta una entrada que se abría en lo debía ser una de las dos partes del enorme reloj de arena. Suponía que la otra estaría oculta bajo tierra. Nuevamente apareció la tentación de avisar a los demás cuando sin darse cuenta se hallaba subiendo aquellos peldaños.
Definitivamente le atrajo más la curiosidad y pasó al interior del reloj.
De repente se vio inmerso en un descenso en espiral hacia el fondo. Ya solo por aquel deslizamiento merecía la pena entrar. Se moría por ganas de conocer que habría al otro lado del embudo.
Y así fue.
Murió.
Unas potentes trituradoras fueron machacando su cuerpo hasta reducirlo a un fino polvo de arena que a través de un conducto subterráneo iba a parar a la playa cercana.

Nunca pudieron encontrarle. Familiares y amigos registraron la zona palmo a palmo sin rastro del desaparecido. Hacía rato que había amanecido y no quedaba por mirar más que el descampado que había tras las casetas. Pero allí no había nada, tan solo un enorme círculo sobre el terreno al que no dieron importancia. Seguramente producido por alguna carpa.
Al otro lado del recinto podía escucharse las olas romper en la playa.
Y una chica sentada sobre la arena miraba el mar buscando respuestas, sin saber que probablemente la tuviera en el puñado de arena que apretaba con fuerza entre su mano.
~
Gracias Mun por la corrección ;)
Más y mejores relatos en Cuentacuentos

19 comentarios:

Munlight_Doll dijo...

Menudo final más chocante y terrorífico :S Has creado una atmósfera muy mágica, a tu estilo, y has dado un giro bestial que me ha dejado ojiplática. Me gusta esa mezcla entre fantasía y terror. Y es una idea muy muy original ;) Mis felicitaciones.

Gracias por la mención :) Te lo corregí porque me lo pediste :)

Un besote,
Mun

PD: Sigue experimentando, no dejes que ese talento se enjaule.

Anna dijo...

Precioso, ya lo sabes...

Cendra dijo...

¡Anonadada me has dejado con tu historia! Brutal y terrorífica!

Xana dijo...

Un cuento en espiral...como la arena del reloj que cae...
sin querer se tocan comienzo y final..sin querer o queriendo..
Me gusta sobre todo el final..donde la espiral se muestra con más fuerza..
Besines!

Indi dijo...

"Deslizamiento", "tamaño" deslizamiento, tú lo has dicho.

caotica sara dijo...

ola!!
para nada me esperaba ese final!!
me has dejado sorprendidisima... pero me ha gustado... siempre me han gustado las historias terroríficas jeje. Un beso chau**

Sechat dijo...

El más original de los que he leído a partir de esta frase de MJ. Aterrador. Cada vez que hablas de unas escaleras en tus relatos se me eriza el vello ji,ji. Como siempre impecable, intenso y espectacular. Imposible permanecer tranquilo tras haberlo leído. Un saludo.

Tormenta dijo...

Muy grande Carlos, muy grande!!
De lo mejorcito de lo de últimamente.
La foto (la de abajo) no me ha dado miedo... pero el relato, jolin!

Joe, con lo suavecito que aparentas ser ;) que peligro tienes con el teclado en mano.

Te mando un besito mágico de esos nuestros, y te veo pronto.

pd. me has dejado un comentario que era más poema que comentario :)

La Nena dijo...

La verdad Carlos me ha encantado, y has dado con una explicación algo macabra pero quien sabe si cierta al origen de la arena en la playa :S... Te imaginas??? de personas trituradas? bueno entonces, dependiendo del carácter sabrá a dulce, a tristeza, a sal, a alegría, y así!!!
Upsss y qué le pasó a Italia??? (que odiosa) pero bueno ya tienen un título mundial ganado recientemente, hay que ser generosos, y en cuanto a mi cuento, ando en una de experimentación, probando temas, nuevas formas de historias, y escuchaba a Jarabe cuando ví a frase, ademas de adorar la relatividad, por eso, ¿Por qué no buscar por algo contrario a mi?
En fin, que esto ya va quedando como cuento largo,
Un saludo grande desde el otro lado del charco!!!!

María José dijo...

Sorprendente el giro que das siempre a tus historias, desde hoy mismo cuando me tumbe en la playa y deje deslizar la arena entre mis dedos pensaré que todo forma parte de un círculo, sin principio ni fin, donde solo somos eslabones de un historia cuyo principio y final nosotros vamos tejiendo. Un beso.

María José dijo...

Siempre pensé que la playa tenía algo mágico, y ahora sé lo que es, la arena. Formada por todos nosotros, por nuestras ilusiones y nuestros desengaños, por nuestros sueños cumplidos y otros abandonados, por ese motivo siempre encontraremos la respuesta a todo lo que le preguntemos, porque siempre habrá habido alguien que haya estado en nuestra situación antes. Es simplemente un círculo de vida. Un beso.

puck dijo...

Haces unas historias estupendas, que enganchan y bien estructuradas, siempre con un halo de misterio que las acompaña.
Besos Carlos.

мαяια dijo...

Y, nunca mejor dicho, la curiosidad mató al gato... Es lo que tiene no ser un cobarde y un cagueta (como yo...), que investigas, investigas y te topas con lo que te topas... :S

Me ha gustado muchísimo, sobre todo el giro que pega la historia de repente con un final que yo, desde luego, no me esperaba...

P.D. ¿Lo ves? Graciñas infinitas por hacerme caso y "cumplir tu promesa" ;)

Un abrazo!!!

Anónimo dijo...

Y fue que ella te dijo, "No puedo asirte, tu cuerpo se me escurre entre las manos. Pero no te preocupes, traeré la palita y el balde, y nuestro hijo podrá jugar contigo en el verano".

Está bueno Charlie. Pedazo de ...

Venís escribiendo lindo, qué miércoles!!!

Abrazo, amigo

Ricardo, y vamos Racing todavía!!!

DaRk_AnGeL dijo...

Wow... los pelos de punta. Menuda historia.
Qué mal rollo, yo no me atrevería a irme por ahí sola y menos meterme en sitios así sin compañía, jejeje.
La última frase... bufff... me gusta muy poco la arena asi que no problemo con cogerla entre mis dedos, jaja, lo odio.
Un beso.

Tamaruca dijo...

¡Qué gore! :D

Un besito, Carlos.

Sureña dijo...

Uff...ese final es algo...tétrico jeje

Pero el convertirse en arena del mar (seguro que de cualquier playa andaluza) lo puede recompensar casi todo no? :)

Besicos

___________________ dijo...

¡Qué relato más extraño amigo ninive! Y la vez más inquietante. El efecto de la muerte me ha parecido bien conseguido, pero casi pare el preludio de un historia larga de terror llena de misterio desapariciones y una máquina terrible e inexplicable al más puro estilo king. No te cortes y deja volar la imaginación que la historia la tienes en la punta de los dedos.



Un abrazo,


Pedro.

Anónimo dijo...

Hola Carlos ..,cuanto tiempo sin pasarme por tu casa.He leido con atención tu relato.Y voy más hallá ..creo que todos subimos los peldaños de esa parte del reloj,que interpreto como vida..al final volvemos a la arena de la que procedemos....y mira me gusta el final,me gusta pensar que un día me acariciaran las olas de la playa..
Un beso...isa