4.9.07

A partir de una frase... Free as a bird

La belleza era su mayor bendición, pero también su maldición.
Pasaba largas temporadas acumulando polvo y humedad en su cubierta, la misma que cubría las paredes por dentro y por fuera de aquel penal, llamado, irónicamente “ Dreams”. Un lugar de ensueño, una isla desierta, se había transformado, desde su construcción, en un obstáculo más a salvar para aquellos incautos que se atrevían a saltar los muros de piedra. Alcatraz, al menos, tenía a nado, con un poco de esfuerzo, una ciudad en tierra firme. Dreams sólo tenía agua en derredor.
Aquel libro, sin embargo, era una puerta más accesible a todo lo que había fuera: por fuera parecía una fuente eterna de infecciones, pero la belleza que escondían sus páginas era impresionante.
En realidad lo que contaba daba igual: eran relatos cortos sobre amor, a veces (entre los castillos cercanos a Edimburgo, bajo la lluvia, un fantasma del siglo XVII declara su amor eterno a la pobre huerfanita). Otras, asesinatos en las calles del Nueva York de principios del siglo XX, con mafiosos que trapichean entre edificios altos como palmeras. De la página 51 a la 83, un guerrero del desierto emprende un viaje robando sueños de cada tribu nómada que se encuentra y decide tirarlos todos al mar para que tengan que seguir vagando mientras los buscan. Casi al final, una leyenda china tiene aterrorizados a los habitantes de una pequeña aldea, que dejan ofrendas en el bosque y cantan cada día, a la misma hora, la misma canción para poder ver salir el sol al día siguiente. Y así hasta un total de 30 historias, repartidas a lo largo de la historia y de los continentes.
El libro era bello, sí: describía con minuciosidad los detalles de cada escenario como si los ojos del que lo escribió se hubieran recreado largas temporadas en aquellos parajes. Habría hecho falta una vida entera para poder terminar una obra como aquella y morir en paz, guardando en la memoria (la propia de sus retinas y la ajena de sus páginas) todo lo aprendido, todo lo visto.
Sólo había una copia, la que languidecía en aquel baúl, abandonado incluso por las arañas, ratas y cucarachas que poblaban el último rincón de aquella cárcel sin salida.
Esa copia, además, estaba maldita. Toda la belleza que albergaba en su interior era su propia maldición: nadie podía sobrevivir a leerlo sin desear ver con sus propios ojos lo que allí se contaba.
No todos reaccionaban igual: mientras unos acababan con sus vidas entendiendo que, si no iban a poder salir nunca de allí, no tenía sentido malgastar un segundo en desear algo que no era posible, los que eran demasiado cobardes (o valientes, según se mire) para el suicidio se sacaban los ojos para que, al no poder mirar más lejos, fueran aquellas palabras lo último que vieran.
Por eso el libro estaba en aquel baúl: el último alcáide, harto de aquello, pero incapaz de destruir un libro había decidido esconderlo. Sólo él sabía dónde estaba.
Y nadie nunca se atrevería a adentrarse en aquel laberinto lleno de humedad en busca de un libro bello y maldito.
La noche caía sobre el sector de Dreams. Bueno, que la noche caía era un decir, porque solo desde el exterior podía observarse el paso del día a la noche.
En el interior de aquel lugar reinaba la oscuridad desde tiempos ya perdidos en la memoria. Ni siquiera la luz eléctrica había llegado aún a Dreams; parecía como si la naturaleza se hubiera confabulado con ella para mantenerla en ese aislamiento rodeada de pantanos y escarpados desfiladeros a cuya base el mar se estrellaba con fuerza.
Los que allí estaban simplemente habían dejado de existir para el resto del mundo. No por voluntad propia, sino porque esa misma voluntad terminaba por ser vencida, anulada por sofisticados medios de reeducación que tan solo conocían allí, en Dreams.
Al recién llegado le extrañó ver aquella puerta cerrada durante los varios días que llevaba allí. Sobre todo cuando sobre el dintel de la puerta aparecía el siguiente rótulo: Biblioteca.
Lo curioso es que no había guardia alguno que custodiara la entrada, ni siquiera tenía cerradura, en realidad nada impedía el acceso, entonces… por qué y más en un lugar como aquel, nunca vio a nadie entrar?
Lo único que le ayudaba a no volverse loco era mantener viva la esperanza de que en algún momento se dieran cuenta de su error y le sacaran de allí. Pero el tiempo se fue escurriendo arrastrando a su paso sus sueños. Hasta que no le quedó nada, hasta que le dejó vacío por dentro. Fue entonces cuando decidió que quizá los libros podrían rellenar ese hueco y por fin, se atrevió a cruzar aquella puerta.
Cuando apagaron los quinqueles y el pasillo se sumió en la quietud mas escalofriante, salió de su celda, había un preso por cada celda, y cerciorándose de que nadie le observaba descendió por las angostas escaleras de caracol que le llevarían hasta la misma puerta de la biblioteca.
Y con la mano temblorosa la abrió con sumo cuidado y entró.
Lo que allí vio en nada se parecía al concepto de biblioteca que el tenía. Era una pequeña estancia que servía de paso hacia los sótanos de aquella torre. Los sillares de piedra que la rodeaban estaban cubiertos de musgos que delataban la proximidad del mar al otro lado. Cerró tras de si la puerta y encendió una vieja lámpara de aceite que pendía de la viga del techo. Al instante pudo medio ver una mesa con forma de media luna que se adaptaba a la pared y en el centro junto a la escalera que continuaba su descenso un enorme baúl. Acercó la lámpara hacia el y pudo leer la siguiente inscripción en la cerradura “La belleza era su mayor bendición pero también su maldición”. Se repitió varias veces aquella frase mentalmente intentando descifrarle un sentido cuando vio que el baúl podía abrirse sin problema alguno.
Lo abrió con gran recelo y emoción a la vez, y en su interior lo único que pudo encontrar fue un libro.
Y se sentó allí mismo, cruzó sus piernas y sobre ellas colocó el libro. Entonces lo abrió, ni siquiera se detuvo en el título ya que no lo había. Y comenzó a leer.
Había pasado el tiempo sin darse cuenta cuando el sonido de las olas contra la torre le distrajo de la lectura. Fue en ese momento cuando creyó comprender la primera parte de la inscripción. No recordaba desde que llegó a Dreams haber oído antes el mar, al menos como mar, algo distinto del todo que envolvía aquel horrible lugar. El libro había conseguido vencer al tiempo, subyugarlo, incluso le había hecho sentir el estrépito del oleaje, incluso podía volar más allá de aquellos muros hacia maravillosos lugares. La vida por obra y arte de aquel libro recobraba su ilusión y esperanza, sus pesadillas se convertían en sueños. Cuanta belleza podían esconder aquellas hojas! Necesitaba transmitir todo aquello a los demás reclusos!
En ese instante las palabras comenzaron a subir por las escaleras.

Gracias eMJi, es un placer escribir contigo, emocionante, y sabes?

Morning!! :)

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9 comentarios:

niobiña dijo...

Prime!!! Ya se lo he dicho a Mj y te lo vengo a repetir...

Me quito el sombrero antes vosotros, porque está claro que caundo dos mentes brillantes se unen sólo puede salir algo como lo que vosotros habéis escrito... Una obra de arte!!

Enhorabuena killo!!

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Sharon dijo...

Preeecioso :) me encanta como ha quedado y sobre todo la idea que nos transmitís....el placer de leer que choca contra los muros de la prisión, porque se pierde en cuanto cierra las tapas del libro.
Genial, en serio y te diría más pero me voy a dormir que tengo el cerebro derretido de tanto programar....:S
Por cierto no te he dicho que he sacado un NOTABLE :)!!! (si, el profe se ha tirado el rollo y me lo ha corregido nada más hacerlo...es que era especial para mí por irme de erasmus y estaba yo sola)
Uno menos:)!!!!jejeje
Un beso!

Munlight_Doll dijo...

Llego. Me encuentro con otro tándem de Carlos. Lo leo. Y no puedo más que quitarme el sombrero.

Una manera muy original y deliciosa de describir el placer de la lectura, que se interrumpe cuando cerramos el libro y nos dedicamos a otras tareas.

Me ha encantado. Os merecéis un 10 los dos.

Un abrazo a cada uno,
Mun

Klover dijo...

Cuando se llega a extremos como el del prisionero, habiendo perdido toda ilusión y dejando pasar día gris tras día gris, el placer que puede dar un buen libro se magnifica. Me pregunto porque solo tendrían ese libro en la biblioteca... y si de verdad estaba maldito como contáis al principio... y que le pasaría al prota -aparte de sentir una pequeña felicidad tan distinta al plato carcelero de cada día- después de haberlo leído
(lo de los suicidios y los ojos sacados me ha dado muy mal rollo pero ayuda a intensificar esa sensación de vacío y pesimismo que infectadas las paredes de Dreams, que hay que ser "cruel" -vosotros no... quien hipotéticamente le pusiera ese nombre de hotel de tres estrellas yanqui a una cárcel... -) Joer... que me pierdo yo solita en una montaña de paréntesis y guiones...

Un besote...

Voy a mirar de la pág 51 a 83 de mis apuntes del próximo examen a ver si me encuentro un guerrero del desierto y me entretiene un poco ^^ jeje...

(hoy estoy charlatana...^^ se nota jeje)

Klover dijo...

Por cierto, unos pequeños "regalitos" ^^para que te entretengas:

http://www.youtube.com/watch?v=cNV9FEKi9FQ


http://www.youtube.com/watch?v=5phpUcJX5Lk&NR=1


http://www.youtube.com/watch?v=GcjJIGA7uWo

Scry dijo...

(copio y pego lo que le he puesto a mj que he pasado antes por su blog)

ooooh... me he precipitaado al blog d ninive pensando que habría una segunda parte... pero ya veo que no!!
joooooooo eso es un típico to be continued!!!
interesante base sí, pero habría que aprovecharlo más, ahora sólo nos habéis situado la zona, la historia, el tipo que entra, abre el libro maldito y entonces... ¿fin del cuento?
quiero segunda parte!!!

Indi dijo...

Conforme iba leyendo, crecía mi estupor y claro, mi satisfacción. ¿Es posible que Carlos haya metido una descripción de tres párrafos???? sigo, sigo y veo una ambientación bien elaborada, me levanto a por un cigarrillo porque estoy empezando a ponerme nerviosa...¿Un acantilado? ¿rompientes? comienzo a preocuparme seriamente por si acaso en un despiste se me ha pasado una revelación del tipo:"Indi he decidido ponerme a escribir bien, de una vez por todas". Repaso los mails de Charles pero no veo nada parecido. Sigo adelante y llego al final.
Oh, sorpresa.
Me gustaría pensar que el % de los autores es de 50-50, quiero creerlo para poder felicitaros a los dos por igual.
De todas formas, repartidlo como os plazca, me refiero a mi inmejorable impresión sobre este relato.
Ah, una cosita antes de irme: Querido Carlos, se pega la gripe, los virus invernales que vuelan por el espacio exterior también se contagian...espero que estos tandems sean asociaciones de tipo experimental, porque como te hayas puesto en plan cúscuta y pretendas drenar clorofila...te vas a ganar dos collejas¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Ya puedes mutar a pino canario y engordar el ritidoma porque te va a llover azufre como no le pierdas el miedo al folio en blanco ;)
Si necesitas compañía para cruzar el pasillo a oscuras...llama a los hombres de Harrelson porque el monstruo está escondido detrás de la segunda puerta ;)

Lo que me río no tiene precio, juas. Será posible...

Brian Edward Hyde dijo...

Hala, Carlos!! Me encanta esta historia (ya sé que va a medias, pero a Mj ya la adularé en su blog xD). En serio, la historia me está gustando mucho, cómo unes la historia del libro y la del protagonista que lo encuentra, y ahora toca saber qué pasa a continuación, porque esas palabras de repente despiertan algo más que simples aventuras como las que leería cualquier persona. Ese libro está maldito al parecer... la segunda parte la leo mañana, que así duermo y me quedo con la intriga, pero me encanta cómo habéis planteado la trama.

Un abrazo fuerte! Y para lo que necesites, ya sabes, brian no duerme y el teléfono está despierto 24h/día :)

a dijo...

yo quiero ese libro, niño.. aunque espero no tener que sacarme los ojos (tiene que dolor un poco, si)

(tu Homer no me inspira, hijo... shhh)