6.7.11

Soñando con el futuro de ayer

De rodillas sobre el asiento, observa la fila de coches que lenta, lentamente, avanza bajo un sofocante calor. El vapor del motor impregna el cristal trasero a través de las rejillas de ventilación, y entre ello y los gritos de sus padres para que se gire y siente correctamente, trata de aislarse soñando con el futuro.
El inesperado sonido de la bocina del camión que le precede, le devuelve al s.XXI disipándose de repente el recuerdo del Simca 1000. La carretera ahora es una autovía y aquella niña que se revolvía en el asiento de atrás hace años, hoy conduce un potente vehículo, perfectamente protegida por cinturones, localizada por GPS, informada por Ipod y controlando a su pequeña a través del retrovisor, que protegida también ve una película en el DVD.
El camión avanza por el carril derecho, lenta, lentamente, bajo un sofocante calor.
¡Mira mamá! - Le grita la pequeña - Son como los de la pantalla.
Ella gira levemente la vista y puede ver el trailer con su carga de gallinas apiñadas. Le responde con un sí evasivo, mientras piensa que deberían ser las de la pantalla como ellas y no al revés. Piensa que probablemente, salvo a través de una pantalla ¿cuantos niños no han visto realmente una gallina, un cerdo, una vaca?  En ese momento en la radio anuncian que en Etiopía, una mujer ha recorrido ochenta kilómetros a pie junto con sus tres hijos en busca de agua. Se desconcierta. La caravana avanza lentamente, puede que aquellos pies fueran mas rápidos que los potentes motores, inservibles en un atasco.
Es hora en punto y pone las noticias. En tiempo de elecciones cargan contra los malvados bancos y se pregunta si no fuera tiempo electoral ¿repararían en hacerlo? 
Sonríe, recuerda en ese instante una curiosa coincidencia, el mundo está en poder de los bancos y el presidente de la ONU se llama BanKi.
Coge un cd y pone música. Tu risa me hace libre y me da alas, canta Serrat, mientras su pensamiento vuelve años atrás, hacia aquella niña de rodillas sobre el asiento trasero soñando con el futuro.

11 comentarios:

Sara dijo...

Qué diferente era todo antes, incluso en los viajes te podías tirar a dormir en las alfombrillas del coche para que tu hermano durmiera atravesado en el asiento o al revés. O viajar a pocos kilómetros tropecientos en el mismo coche. Y esas ventanillas bajadas, sin el climatizador. Bueno, eso yo lo sigo haciendo aún porque me gusta más... ¿Por qué nos gusta tanto el pasado si ahora se supone que vivimos mejor? ¿Qué es vivir mejor?

Sandra dijo...

En mi opinión, las nuevas tecnologías han jodido la esencia de todo.
Recuerdo que, cuando era pequeña, todos los veranos nos íbamos con mis padres de vacaciones a la playa. Nos levantábamos muy temprano, de madrugada y mis padres nos metían, a mi hermano y a mí, con los pijamitas puestos en el asiento trasero. Una vez nos despertábamos, parábamos en algún bar de carretera a desayunar.
Al continuar el viaje, mi hermano y yo jugábamos a contar coches. Yo contaba los de color blanco y mi hermano los rojos. En esa época ganaba yo siempre. Si veíamos un camión detrás de nosotros, nos poníamos de rodillas en el asiento, mirando por la luna trasera y animábamos al conductor a tocar la bocina. No veas qué contentos nos poníamos cuando lo conseguíamos. Como dices, hoy sólo ven películas en el DVD o juegan con sus maquinitas o cualquier otra cosa, menos disfrutar del paisaje y contar coches blancos o rojos.

Un besazo. Me ha encantado recordar esos años.

*Sechat* dijo...

¿Por qué no lo cuelgas o haces una versión para el reto de Nuncajamás? Me parece precioso y encaja con la propuesta sobre el tiempo que planteaba Víctor. ¡Anímate!

Besotes.

Mary dijo...

Me quedo con tres palabras: futuro, ayer, sueño, libre y alas.... ¿tengo que decir algo más?

Un besito y buen verano...

Mary

pd: dejo mi despedida en mi blog. Nos volveremos a ver virtualmente, aunque seguramente desde otro blog, otra mirada, otra yo que es la misma.. un beso

synnove dijo...

Recuerdo lo que me movía yo de pequeña en los asientos traseros sin cinturón. O Cuando el coche se llenaba de gente, unos encima de otros, y todos los niños cantando en los viajes largos... jejeje, cómo pasa el tiempo.

Humberto Dib dijo...

Hola, llegué hasta aquí a través de otro blog amigo, realmente me gustó mucho, voy a quedarme como seguidor.
Algunos se quejan de que utilizo un discurso parecido en cada blog que visito, pero, con sinceridad, cuando estoy de recorrida, se me hace difícil inventar una presentación personal para cada uno. Te aseguro que leo cada uno de los blogs a los que entro.
Sea como fuere, si tienes ganas, te invito a pasar por mi espacio.
Un saludo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

AdR dijo...

Ahora vamos todos demasiado deprisa. La nostalgia nos invade, fenómeno.

Un abrazo.

Metalsaurio dijo...

Afortunadamente en este futuro tecnológico se ven menos camiones con gallinas apiñadas :)

Un saludo!

Silvia dijo...

Hola, siempre bravo en la escritura, mi blog està dormiendo pero pronto recomenzerà a vivir. Besitos de Itali. Un abrazo. Silvia

Carla dijo...

... espero que no sea fugaz! Jajaja
Genial tu texto, e increíblemente evocador. Yo me he remontado a los largos viajes que de pequeña hacía con mis padres. Para que mi hermana y yo fuéramos lo más cómodas posible, mi padre tumbaba los asientos e instalaba un colchón (uno de verdad, que luego nos serviría para dormir en el camping) sobre el que íbamos tumbadas, durmiendo, jugando. Hoy, impensable!!
Un abrazo

Anónimo dijo...

Creo q lo correcto era "me pone alas". Me encanta esa nana de Miguel Hernandez (spero no equivocarme). Tengo esos versos "tu risa me hace libre..." En un marcapaginas :)

Atikesia.