13.6.11

Válvulas de escape

Por arte de magia, mi deseo se hizo realidad y todo el mundo desapareció. Harto de la manipulación de que era objeto día tras día, de la explotación laboral sin apenas descanso, y trataba de que no me afectase, pero era imposible aislarse cuando a diario escucho que mi final está cerca. Trato de reinventarme, pero es en vano. Sobre los cristales de la alacena contemplo mi decrépito rostro, distorcionado prisma añejo en contraste con el reflejo de los colores del Lautrec, cuyo Can-can parece burlarse del tiempo. Es lo que tiene vivir rodeado de palabras, que llega un momento que puedo describir con ellas. Cuentan que las paredes hablan, pero el mundo hace demasiado ruído para oirlas, en cambio si percibo el movimiento de las baldosas cuando pisan una y otra vez sobre ellas, en una ocasión tal temblequeo hizo que el puñetero toro de felpa cayese al suelo. Tras la puerta la aspiradora mira de reojo a la alfombra enrollada, siento cierto feeling entre ellos.
Siento no haber podido despedirme, pero la forma en que celebraron la llegada de aquel plasmaplano tan cursi y estilista fue el detonante. ¿Qué tenía de malo mi panza? Les había cogido cariño a los abuelos, pero terminé odiando a todos por como trataban a mis compañeros en otros lugares. Así que tal fue mi indignación que chamuscó mis válvulas y deseé que desapareciera el mundo. Y mi deseo se cumplió.
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- La tele se ha apagado sola - Gritó el niño.
Sus padres se miraron justificando la inversión - Estaba en las últimas ya - Dijeron mientras desembalaban el nuevo televisor.
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Mientras tanto, el viejo Telefunken disfrutaba felizmente de su deseo cumplido en completa oscuridad.

11 comentarios:

Carla dijo...

Genial! La televisión al fin ha logrado su merecido descanso. Una metáfora fantástica de lo que hacemos con nuestros mayores, olvidando por cierto que la edad a todos nos alcanza, igual que la tele o el ordenador que hoy son la última tendencia en un par de años se quedarán desfasados.
Un abrazo!

Noelplebeyo dijo...

es que es duro ver el discurrir de una familia, día tras día

genial

*Sechat* dijo...

Inesperadamente bueno. Crei que hablabas de algún robot, no de un televisor y me ha encantado, la verdad.

Besotes.

Yandros dijo...

Joder Carlos, te has superado, que bien te has puesto en el papel de tele panzuda ajjaja!
Un abrazo killo

Towanda dijo...

Era del consumo...
Cada vez más plano, más ligth o con más funciones. Lo viejo a la basura y ¡a consumir!.

Muy bueno, ¡qué digo bueno!, buenísimo. Me encantan con giros que no se esperan.
Un abrazo.

Roc dijo...

Estupendo, original, magistral, etc... Desde luego que eres el Carlos de Nínive que tanto aprecio y admiro. Mejor aún, porque la experiencia tiene eso. Algo bueno tiene lo de pasar el tiempo...
Besos y feliz semana.

Maat dijo...

Dios Carlos! Eres increíble dando vida a los objetos inanimados! Cómo miraré yo a mi tele cuando la cambien? Ahora no veré únicamente un objeto viejo por uno nuevo (probablemente más grande y de mejor definición), sino que veré una sustituación de algo que ha pasado mucho tiempo en la casa.

Un abrazo! =)

El mundo de Yas (Andrés) dijo...

Telefunken....jejeje. Yo creo que tu eres como messi ya no quedan calificativos con tu forma de expresar las cosas con palabras escritas... Eres el balón de oro killo...

Abrazote.

Esther dijo...

Me encantó :)

Te entiendo. Este sistema es una m....a, con perdón y con tanto interés propio, etc. un día todo tuvo que estallar o estallará aún más. Siempre recuerdo las palabras del cardiólogo Fuster. La verdad es que me marcaron y pienso que este modo de vivir no hace plenamente felices a las personas. Cada vez me da más asco todo...

Saluditos, Carlos.

Esther dijo...

Quisiera desaparecer, escapar de alguna manera.

Paula dijo...

Siempre que empiezo a leerte y me pierdo en las escenas que describes pienso ¿cómo nos sorprenderá esta vez? Imposible adivinarlo, no tengo tanta imaginación.
Eres un nostálgico ;) Y un genio!:)
mua