31.5.11

Caminos de agua

Veía llover a través de la ventana. El patio era un mosáico de espejos a cada cual de forma mas irregular. El borde del visillo le hacía cosquillas en el rostro cuando se le escurría de entre los dedos. Lo sujetaba suavemente, le encantaba el tacto de aquel tejido, pero aun mas descubrir el día al deslizarlos. Sobre el cristal las gotas que logran esquivar el viento se convierten en pequeños caminos de agua. Trata de seguir uno con la yema del dedo, pero entonces un enorme relámpago hiere de luz el gris del cielo y este convierta la lluvia en diluvio. Ya es imposible seguir camino alguno, toda la ventana es una enorme cascada de agua....
.
De repente suelta el libro sobresaltada. Por un momento creyó que el rayo había atravesado sus hojas, pero superado el susto inicial se incorporó y se asomó por la ventana. La ofensiva se había reiniciado y un obús había caido cerca del poblado. Bajo un sol de justicia ella y su familia partieron por el desierto en busca de refugio. Poco después mientras sentía las gotas de sudor caer por su frente recordó el libro que había olvidado llevar consigo. El sueño de ver algún día la lluvia le dio ánimos para seguir caminando.

13 comentarios:

Angelical dijo...

uuuooohh menuda vuelta de tuerca. Sencillamente genial.

Besos angelicales

Sara dijo...

Me encantó tu relato y cómo se entremezclan las dos historias, una tan sencilla y plácida, la otra cargada de sentimiento. Buen giro!!

Un abrazo!

susana dijo...

La llueva siempre nos invade de nostalgia...

susana dijo...

lluviaaaaaaaaa -quiero decir-

Anónimo dijo...

precioso y sencillo relato!
=)

Noelplebeyo dijo...

y es que en el sahara llover es una maravilla

Noelplebeyo dijo...

y es que en el sahara llover es una maravilla

Towanda dijo...

Ostras, qué fenomenal te quedó la mezcla de las dos situaciones.

Admiro a esa (y a tantas mujeres) que les basta con creer en sus sueños para seguir adelante...
Sencillamente precioso.

Un abrazo, esta vez al corazón.

Paula dijo...

Los libros nos hacen vivir cosas que si no no podríamos. Leerte a tí siempre es igual de mágico, nunca sabes qué puedes encontrarte, ni cómo va a acabar.

:)

*Sechat* dijo...

Está claro que el Gran Ninive está de vuelta y está más pletórico que en sus mejores tiempos. Grandioso y hermoso relato. Una vuelta de tuerca maravillosa. ¡Ole, ole y ole!

Un besazo.

Roc dijo...

La lluvia es buena inspiración aquí en el sur, después de los tres años de torrenciales que llevamos... Y ojalá que nunca deje de llover, porque eso si que sería motivo de melancolía para mi.
Relativo a tu maravilloso relato, estaba yo totalmente embelesada sintiendo la caricia de ese suave visillo y oliendo la tierra mojada y de pronto me das un giro inesperado y me llevas al otro extremo...
El calor y el sudor es algo a lo que soy alérgica y desde luego yo también lucharía con toda el alma para ver la grandeza de la lluvia.
Fíjate lo importante que es leer, que en situaciones difíciles te ayuda a transportarte mentalmente a lugares insólitos que jamás has visto.
Como siempre he de destacar tu inagotable sensibilidad.
Otro fuerte abrazo para ti Carlos.

synnove dijo...

Un giro que no habría imaginado, eso sí que es estar absorto con la lectura!!

Muy refrescante tu relato.

Jara dijo...

pd: No quería que lloviera tanto, aunque en días de calor se agradecen unas cuantas gotas.


Y me sorprende este texto, porque con ese primer párrafo, no esperaba ese final.

Un saludo Carlos. Muy buen relato