25.1.11

Valores de mercados, prima de riesgo, ganancia de capital

Nadie del pueblo dijo nada a la autoridad, que se hallaba a medio día de camino, porque como le habían explicado, si los daban en adopción siguiendo el papeleo de las leyes tardarían años en sacarles de allí y mas aun tras el caos del terremoto. Así que todo se llevó a cabo con total sigilo una vez recibieron la cantidad acordada.
El camión evitaba las pocas carreteras que atravesaban la región e iba campo a través por lo que mantener el equilibrio no era nada fácil para los niños. Uno de ellos pudo leer UNICEF en un lateral del vehículo, y les alegró porque conocían el significado aquellas letras. Eran las personas que les habían traído las libretas a la escuela derruída y volverían a verles de nuevo. Ninguno cayó en que iban sobre un camión robado.
En nada les importaba el infernal viaje que pasaron en las bodegas del barco, al llegar a puerto la ilusión podía con todo aunque la noche caía y poco a poco ellos fueron cayendo también, y acurrucados de cualquier forma en el suelo de otro camión quedaron dormidos.
De repente el ladrido de unos perros les sobresaltó y despertaron. Habían llegado a su destino y comenzaron a gritar de alegría y abrazarse. La puerta se abrió y la emoción podía verse en aquellos ojos en medio de un silencio solo interrumpido por unas voces que les apremiaban a bajar deprisa.
La alegría, entre la extrañeza de los niños que no comprendían nada, fue tornándose en preocupación, luego en miedo y posteriormente en tristeza en forma de lágrimas al comprobar que en lugar del nuevo hogar que habían diseñado en sus sueños, lo que vieron fueron torres de hierros y llamas por doquier y hombres empujándoles hacia unos barracones. Una hora después el grupo de niños caminaban en fila y en silencio en plena noche hacia las plantas de extracción.

8 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

y es que la gente se cree que el trabajo infantil y la explotación no existe...y la crisis solo es la nuestra

un saludo

Towanda dijo...

Me produce asco la expeculación con el suelo, tan proclive y tan manida. También los que se "cargan" los sueños de los que invierten su poco capital, en un proyecto inmobiliario, o vacaciones...
Pero, los que explotan a los menores me producen el mayor desprecio...

Carlos, te adoro. Gracias por volver.

Paula dijo...

Tras leerlo me queda grabada en la mente la imagen de esos ojitos, primeros llenos de emoción y después abarrotados de lágrimas. Esos ojos sólo tendrían que ser acompañados por una gran sonrisa, y la única preocupación de esos niños debería ser elegir a qué jugar.

Ana dijo...

Una vez más solo me sale una palabra, injusticia. Siempre pegan los mismos, los que no deberían pagar nada, los que tan sólo deberían sonreír.

Llevaba días sin pasarme por aquí, te echaba de menos.

Un beso.

dijo...

Durísimo, pero certero y cruel como la cara más amarga de la vida. Me encantó. Un beso.

Towanda dijo...

No soy mucho de estas cosas... pero te he dejado una pequeña muestra de afecto en mi blog.

Metalsaurio dijo...

Y muchos de los responsables en el llamado primer mundo.

Un abrazo.

Esther dijo...

Que mundo este... pero, así son las cosas: los hombres somos los que lo pintamos así. Si de repente todo el mundo tratáramos de poner un poco de su parte para pintar nuevas primaveras ¿Cómo se vería? Seguro que mil veces mejor que ahora sí. Pero, este es el mundo que nos ha tocado vivir: a unos oscuro por una cosa a otros por otra, porque el hombre sólo se mueve en su propio interés; a menudo no pensamos que el ambiente también influye.

Un saludito, me gustó mucho pero, qué se puede esperar de este sitio oscuro... Rara vez brilla una luz pero, si alguna vez tienes la suerte de ver o sentir una estrella fugaz, es bonito :)