22.7.10

Julio

¡Hola! desde las noches de los 27º

Uno de los presos liberados de Cuba, a su llegada a Madrid preguntó que papeles eran necesarios por si quería cambiar de barrio, o de ciudad. Con una cálida sonrisa el funcionario le respondique no los necesitaba, que era libre y podía ir por donde quisiera. 
El calor apretaba sobre la calle. Echó un vistazo al termómetro digital que junto a la hora se reflejaba en el panel del coche. La radio continuaba dando noticias, y el atasco se atisbaba para largo. Recordó la noticia de Cuba vagamente cuando vio desde la ventanilla un policía pedir la documentación a unos subsaharianos. De pronto un bocinazo del vehículo que iba detrás le hizo avanzar los 2 metros que tenía ante sí antes de volver a frenar de nuevo. Los controladores aéreos sufren stress teniendo menos horas de trabajo, continuaba diciendo la radio. Miró la vuvuzela que tenía en el asiento trasero, menos mal que no se quedó en Sudáfrica, pensó imaginando lo que debiera ser dormir en el aeropuerto. El impacto de algo que chocó contra el cristal le sorprendió. Una piedrecina del camión de delante fue la causa, va lleno de escombros de un viejo cine demolido. Miró el proyectil sobre el capó. Por un momento imaginó lo que sería una lapidación, tirar piedras hasta matar a una persona. Se le hacía extraño ver la bandera del país donde se permite, al pasar junto al consulado, ondear en su ciudad. Se detuvo a hacer una lista de países con los que no se debiera mantener relación alguna. De nuevo otro bocinazo le hizo avanzar unos metros. Sobre la acera un vehículo servía de espacio para donar sangre. La radio anuncia que en un hospital de Milán preguntan a los donantes su condición sexual, solo a los hetero se les permite donar. Entonces imaginó, mientras se acercaba al peaje un carril para pobres, otro para homosexuales, otro para inmigrantes, otro para una red social, y así una interminable sucesión de cabinas.
La cola de vehículos no cesaba de darle a la bocina, pero no tenía culpa de que no tuvieran cambio. - Venga circule ¿qué son 20 cent.? - Le decían desde la ventanilla. Pero esa mañana había perdido 50 en una cabina telefónica, y sumando cabinas de peaje y de teléfono ganan una millonada. De allí no pensaba moverse, había leído que 20 céntimos son un lápiz y una hoja de papel a varios kms de allí. 

10 comentarios:

Yandros dijo...

Vaya repaso a la actualidad amigo.
Hay que pararse a pensar de vez en cuando, esta sociedad frenética no nos deja parar un momento

Un abrazo

Susana dijo...

No acabo de entender el final, pero en esencia me ha gustado el relato. Como tantas y tantas otras veces....

Un abrazo, Carlos.

Butterfly dijo...

Genial! siempre sorprendiendo.
un besazo campeón.

NityaYang dijo...

Absolutamente sobrecogedor. Absoluto y pleno. Vehemente, sutil y brutal... Me ha parecido magnífico, tanto literariamente como por su contenido.
Un ole, amore!

BESOS MIL!

Paula dijo...

Qué popurrí tan bueno de la actualidad. Sin duda es mucho mejor leer esto que un periódico o ver un telediario.
:)

Metalsaurio dijo...

y de allí no se movió, para poder escribir, posteriormente, la historia :)

Un saludo, Carlos.

Esther dijo...

La dualidad y las desigualdades del mundo... En fin... pero, nosotros lo queremos... El hombre, que a menudo somos un desastre.

Me voy dentro de nada pero, un saludito. Me ha gustado mucho. Un excelente reflejo de la realidad. Buenas vacaciones.

Esther dijo...

La dualidad y las desigualdades del mundo... En fin... pero, nosotros lo queremos... El hombre, que a menudo somos un desastre.

Me voy dentro de nada pero, un saludito. Me ha gustado mucho. Un excelente reflejo de la realidad. Buenas vacaciones.

Noelplebeyo dijo...

la realidad es diferente según el estado de cada uno, y su país

Brillante

Metalsaurio dijo...

Buenas, Carlos,

cuando puedas pásate por aqui:

http://metalsaurio.blogspot.com/2010/07/premio-dardo-y-blog-de-oro.html

Un saludo.