17.12.09

Tan cerca y...

El calor del motor le había ayudado a soportar la ola de frío. No era ni mucho menos cómodo viajar así, pero el como le importaba muy poco, el cuando le impacientaba, el donde lo tenía muy claro: el primer mundo; y el por qué también: trabajar.
El camión se puso en marcha, buena señal, la aduana no había sido obstáculo alguno.
Cuando pudo salir de su desvencijado escondrijo suspiró aliviado. Estaba en el paraíso!
Desde lo alto de la valla del Centro de transporte pudo contemplar la ciudad, escondida tras la penumbra de sus farolas, dormitar bajo la nevada.
Mañana comenzaría a trabajar, ahora debía buscar donde pasar la noche. Unas personas se refugiaban del frío alrededor de unas brasas. Le hicieron sitio entre los cartones sin mediar palabra. De entre su ropa sacó lo quedaba de bocadillo y buscó su libreta pero sin éxito. Se levantó y la buscó con ahínco pero no estaba, seguramente se hallaría camino de algún lugar en las tripas del camión.
Aquella libreta era una especie de Diario donde iría escribiendo su odisea. Mañana tendría que hacerse con una nueva.
Sabía de su situación ilegal, por ello debía cuanto antes acudir a la dirección que le habían dado. Allí le darían trabajo y podría pagar en los primeros meses la deuda contraída con aquellos que le facilitaron el viaje. Luego podría ya reunir dinero y en un año regresar para traerse a su familia a su nuevo hogar.
Pensar en ello le hacía olvidar el frío y el hambre mientras caminaba por la calle. Cuando se fijó en unos puestos llenos de libros y material de escritura. Pero especialmente en unas siglas que le resultaron familiar, Unicef, era la misma palabra que llevaban en sus vehículos las personas que le dieron su libreta. Junto a ella la imagen de unos niños como él sonriendo. Sin duda era su día de suerte. No se lo pensó y cogió una parecida a la que perdió, aunque esta envuelta en un plástico que debería romper.
- Son 8€ - Le dijo el dependiente.

9 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Se encontró con una nueva dura realidad

precioso relato

Paula dijo...

Obra, Obra! Fue increíble, menudo partido! Cuado fuimos a la prórroga casi me muero de miedo pero la jugamos genial! Fue todo perfecto: los jugadores, el ambiente, el resultado...

*Qué ganas del mundial!

Un beso!

Virginia Vadillo dijo...

Seguro que estaba en el paraíso? Lamentablemente, creo que el vendedor ese fue el primero que le dio una pista de que el paraíso queda muy, muy lejos de aquí... para algunos, parece que el paraíso está siempre demasiado lejos :(

Sara dijo...

Los precios son algo que siempre te devuelven a la realidad... (y qué cara la libreta, por cierto!)

Dama Blanca dijo...

Así de puta es la vida, sin lugar a dudas. ¿Paraíso? Eso, como todo, es lo que nos intentan vender.

Genial el relato, Ninive. Pero muy triste...

¡Un besito!

Esther dijo...

¿8 euros? ¡¿Qué?! :O ¡Madre mía! Pobrecillo.

Quien dijo que la vida es dura, no se equivocó en absoluto. Da miedo y quizás cada vez esté peor :(

Lo del frío, me recordó al frío de estos días.

Saluditos, Ninive y felices fiestas. Un relato con un enorme realismo. Se ve la realidad por todas partes y te felicito por ello.

Reithor dijo...

Tendría mil páginas la libreta...

... al principio no me pareció que fuera de los ilegales que saben leer y escribir, seguro que así le va mejor.

Felices fiestas campeón

AdR dijo...

Lo que viene a decir que... el paraíso cuesta caro, mucho.

Como siempre sorprendes con los finales como si fuesen golpes certeros y bien avenidos :)

Abrazos, amigo.

Aire dijo...

Hola, ola de mar....

Buf..cuánto tiempo sin venir a tu casa, demasiado.., lo siento. Pero me sigo encontrando la misma belleza de siempre en tus relatos. Este es un relato crudo, real, en quién ultimamente nadie piensa si no es en negativo. Vaya modo de enfrentarse a la primera realidad, y hoy, por los programas de tv, alguno que otro, sabemos y podemos imaginar por todo lo que pasan.
Feliz Año Nuevo Nínive...
Un beso
Aire