14.9.09

días antipersonas

Aquel antiquísimo reloj de pared exhaló su último tic tac; el silencio se hizo insoportable. Una nube trata inutilmente de llover, no es consciente de que es polvo. El almanaque se aferra al clavo por no caer el vacío, desde donde una mano yace, abierta, de entre los escombros.
Una hoja ya no pudo sujetarse más y se deja caer. La brisa trata de atrapar las vidas que van en ella, pero esta cae. En su cuerpo de papel puede verse escrita fecha anónima, y sigue cayendo hasta que da de bruces en este lugar del mundo, lejos de las cámaras.

Aun hay esperanzas y hay personas, voluntarios, que tratan de poner de nuevo el reloj de la vida en marcha allá donde se paró.

Cuentacuentos

14 comentarios:

Susana dijo...

Vaya pedazo de homenaje a los voluntarios, Carlos. Bonito texto.

Un abrazo.

Noelplebeyo dijo...

Esperemos que las hojas puedan caer y moverse libremente por el mundo

Saludos

carpediemdeando dijo...

me ha encantado... Me parece un homenaje perfecto a los voluntarios en general y, en particular, a aquéllos que estuvieron ahí en la tragedia del 11-S... y a los que día a día colaboran para que el mundo sea un poquito mejor...

Gracias por compartirlo con nosotros...

Un fuerte abrazo

Sureña dijo...

Menos mal que existen esas personas que se aferran al reloj de la vida, el tiempo que más vale.

Siempre tienes una palabra para todos, y eso sí que es grande.

:)

Besos

Virginia Vadillo dijo...

Y es complicado, pero, por increible que parezca, muchos lo consiguen :)

Proyecto de Escritora dijo...

Lo malo es que hay muy pocos voluntarios. pero no por ello hay que dejar de agradecérselo, incluo más aún.

Besos.


PD: Como te descuides, no podrás apuntarte en el concurso de blogs. ;)

*Sechat* dijo...

Me repito más que el ajo, pero es que de verdad: ¡Eres muy grande! Es lo más bonito que te he leído hasta ahora, rivalizando en el ránking con muchas otras joyas salidas de tus palabras. Besos.

Metalsaurio dijo...

Grandísimo, como siempre.

Un saludo.

Esther dijo...

Muy bonito tu texto. Y ¿qué haríamos si no existieran esas personas?

Saluditos.

Emma Grandes dijo...

Kaixo Carlos ;) Como siempre, es un texto brillante. Un gran homenaje a esas personas voluntarias y anónimas cuyo tiempo entregado es vida para muchos y esperanza para otros.

Un abrazo muy fuerte!!!

Es imposible no leerte y mucho menos leerte y no engancharse ;)

Yandros dijo...

Genial Carlos. Lo que al principio parece simple prosa se convierte en un grafismo de horror y desolación
Me ha gustado mucho

Reithor dijo...

La tinta de verdad es la que sale del corazón, como la tuya. Muy bonito el texto (y la foto)

Maat dijo...

...porque son imprescindibles, no deberíamos dejarlos tan solos tantas veces...

AdR dijo...

Yo no podría haberlo descrito mejor :)

Con tu relato el tiempo no muere, ni se cae con los almanaques.

Abrazos.