15.9.08

Color blanco

.- Todo comenzó cuando Blanquita se comió a sus cachorros – Repetía una y otra vez la anciana.
El policía tomaba declaración a la casera.
.- ¿Qué ha sucedido aquí agente? Le preguntó el inspector que llegaba en esos momentos a la escena del crimen.
.- El cadáver está en el piso de arriba. Por lo visto se trata de un asesinato según la señora, que fue quien nos avisó.
.- Está bien, siga con ella –
Le respondió mientras se dirigía hacia las escaleras.
La edificación, que constaba de dos plantas, debió ser antaño una casa señorial dada la ornamentación de la piedra que rodeaba todo el exterior aunque ya desgastada por el tiempo y casi cubierta por la hiedra.
Al estruendo de un rayo siguió el fogonazo de luz que iluminó la estancia a través del amplio ventanal que daba al jardín.
.- Maldito tiempo! – Gruñó el forense al irse la corriente eléctrica una vez mas – Así es imposible trabajar!
.- Hola quejica –
Dijo el inspector acercándose hacia él.
.- Ah hola. Vaya nochecita eh?
.- ¿Qué tenemos?
.- Parece ser un ataque al corazón, pero no podría asegurarlo.
.- Entonces no fue un homicidio?
.- En un primer vistazo diría que no. Que no hay caso, vamos.
.- Joder
.- ¿Estabas con…? –
Dijo el forense sonriendo
.- No preguntes. Bien pues
.- Espera –
Le interrumpió el forense - ¿Qué serán estas manchas blancas en el cuello?
En ese momento entraba el juez de guardia en la habitación .- ¿Qué ha sucedido?
.- Por lo visto parece un infarto. Esperábamos su llegada para el levantamiento del cadáver –
Se apresuró a contestar el inspector.
.- ¿Es lo que va a redactar en su informe? – Dijo la jueza mirando al forense.
.- Temo que no señoría – respondió éste – Unas extrañas manchas blancas en el cuello me harán llevar el cuerpo al Instituto para su análisis.
.- Blanca, blanca… ¿De que me suena a mi? –
Meditaba en voz alta.
.- Ah sí, se me olvidaba – Recordó el inspector – de la casera que nos avisó. No para de decir no se qué de una Blanquita que se comió a sus cachorros.
.- Y eso que tiene que ver con esto?
.- No tengo la menor idea señoría. Será alguna perra o gata o que sé yo. Tiene el patio lleno.
.- No-
Dijo el agente desde la puerta – No tiene ningún animal con ese nombre.
.- ¿Ha preguntado a los animales uno por uno? –
Le interrumpió irónicamente el inspector – Olvídelo, es broma. Siga.
.- Pues la anciana dice que Blanquita no es ningún perro ni gato. Ella solo dice que es el bicho del profesor.
.- ¿Un bicho? A ver –
Gritó llamando la atención del resto de agentes que se hallaban tomando datos en la estancia – ¿Alguien ha visto algún bicho o algo parecido a una mascota que no sea ni perro ni gato!?
Todos negaron con la cabeza mientras la jueza observaba que no había ningún tipo de jaula o recipiente alguno que indujera a pensar en que allí convivía un animal con el profesor.
.- Bien proceda a llevarse el cuerpo al Instituto e inspector mañana procure tener un informe completo de lo sucedido. Seguramente tendremos a la prensa, sino esta misma noche mañana a primera hora y quiero evitar en lo posible conjeturas – La jueza proseguía cuando el inspector le interrumpió.
.- Hay que evitar a la prensa como sea. ¿Sabe Vd. quién es el fallecido?
.- No, por lo visto un profesor de químicas creo. ¿Cree que tiene ver eso con su muerte?
.- No sabría decirle. Pero creo que lo vi en la TV, cuando daban las noticias de la conferencia sobre seres de otros mundos y esas cosas.
.- Pues resolvamos este asunto cuanto antes.
.- Sí señoría. Esto… quiere interrogar a la testigo?
.- No estoy para bichitos. Presénteme mañana el informe y espero el suyo cuanto antes –
Dijo la jueza dirigiéndose también al forense mientras descendía por las escaleras – Precinten la casa – Le dijo al sargento que aguardaba a la entrada.

Entretanto el forense seguía intentando averiguar el origen de aquellas manchas.

Tal vez si le diera por mirar a través del microscopio podría ver entre varias células que conforman el cuerpo humano, una intrusa célula madre de cierto color blanquecino que devoraba a todas demás.

.- ¿Qué o quién fue lo que te mató? – Le susurraba al cadáver mientras lo introducían en el furgón.

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9 comentarios:

Dibújame una sonrisa... dijo...

Olé! ya echaba en falta un relato tuyo en este plan! como si fuese una película....
Si te animas a continuar indagando...por mí encantá!
Besines!

Sara dijo...

Pero... pero... ¡qué intriga! te ha faltado solo el "continuará2 al final.

un saludo!;)

María José dijo...

Vaya............ no conocía tu vena de novela negra pero me ha gustado. Misterioso final, ya no te puedes fiar ni de tus propias células.
Has dado un giro a tu estilo pero me has vuelto a sorprender.

Besos.

*Sechat* dijo...

Me gusta tu experimento. Te ha salido formidable. Los personajes me han parecido sacados de una serie de televisión, por el acierto de sus diálogos. Da un poco de yuyu pensar en lo de las células... ¡Me ha gustado!

El mundo de Yas (Andrés) dijo...

Buena incursión....
Espero nos deleites con una continuación... es lo que le falta... una continuación...

Felicidades.
Andres.

P.d. Al final si escribí algo... jejeje

Metalsaurio dijo...

Muy original lo de la células :)

A la anciana le espera un buen interrogatorio, jeje!

Saludos!

Esther dijo...

¡Inmejorable! :) Una intriga que se mantiene hasta el final. Muy bien hecho :)

Saluditos.

synn dijo...

¡me encanta!

Tiene el toque de misterio justo, y para mí ha sido totalmente inesperado... eres grande...

Esa sensación de que ahora algo desconocido ¡¡¡va a comerse a todos!!! wow

Saluditos!

мαяια dijo...

¡Ostras! ¡qué bueno!

Ya podían seguir buscando animales de compañía o interrogando a los animales que allí había... :P

" A ver (...) ¿Alguien ha visto algún bicho o algo parecido a una mascota que no sea ni perro ni gato!?" Llámame boba, pero me he descojonado con esta frase... xD

Me ha gustado muchísimo, niño.

Un besote!!!