7.4.08

La mano no me tiembla mientras acerco la cerilla al cigarro que cuelga de mis labios. El color anaranjado del cielo presagia tormenta. No sé cuanto tiempo he estado en el balcón, tal vez el cigarro sea lo único que se mueva en noche de tanta quietud. Una última calada antes de apagarlo cuando escucho algo parecido a una tos en el interior de la habitación.
Dirijo la vista hacia donde procedía el misterioso sonido y en ese punto tan solo hallo el bonsái con quien comparto aquella casa. Pero los bonsáis no estornudan. Sin embargo percibo como algo se mueve en aquel lugar. Me acerco y puedo apreciar unos pequeños bichitos que surgen de entre la tierra habida en el tiesto. Aplasté uno entre mis dedos.
.- Por estornudar – Le dije sonriendo.
Marcho a dormir. Estoy agotado.

Al poco tiempo mientras cuidaba el bonsái noté otro movimiento en sus hojitas. Por medio de una lupa pude observar que se trataba de un extraño pájaro, muy pequeñito. En poco tiempo hubo más pájaros que fueron comiéndose los bichitos. Cuando me disponía a observar los restos de la batalla, hallé tras las raíces un castillo. Del vestíbulo salían muchos pasillos hacia muchas puertas idénticas que daban paso a distintas habitaciones. Una tenía una escalera de caracol que nunca llegaba algún sitio. Otra nada más que pronunciaba palabras inteligibles. Había una puerta que no se podía abrir pero que si acercabas el oído se escuchaba el mar de las sombras. Abrí otra puerta y vi un reloj que se desangraba. El tiempo. Me quedaba poco, tenía que salir del castillo.
Consigo llegar a la puerta de salida, una enorme ciénaga se extendía ante mi. Llovía con fuerza. Entonces quedo paralizado cuando al mirar al cielo en lugar de nubes diviso un rostro humano regando todo el paisaje. Grito, agito los brazos. Es inútil.
Es un sueño. Eso, tengo que estar soñando. Necesito despertar.
Cuando una voz resuena por todo el espacio:

.- Me temo que tenemos el décimo desaparecido sin dejar rastro o pista alguna sobre su paradero, inspector.
.- Sí – Respondió mientras regaba el bonsái – Dígame Jack. ¿No recuerda que en las demás desapariciones hubiera un bonsái en el lugar de los hechos?

Las voces se fueron alejando hasta que se oyó el estruendo de una puerta al cerrarse.
No podía ser. ¿Por qué demonios no despertaba?
En esos instantes de los pasillos del castillo nueve bichitos avanzaban hacia él.

En un coche, lejos de allí, el sargento se dispone a encender un cigarro. Seguro que nadie notaría su falta en la cajetilla que halló junto al bonsái.//


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20 comentarios:

Xana dijo...

Oh! oh...los duendes vuelven a la carga!!! y otro más ha vuelto a caer en su mundo....

Besines!

A. dijo...

Oh!
Me encantaría vivir en un castillos dentro de un bonsai!!

... eso si, sin bichejos!!
:P










xxxooo

P.D.: Que bonito... cuentacuentos!! :)

Indi dijo...

Mi consejo es que inmediatamente defenestres el bonsai y lo devuelvas a la dimension desconocida y sobre todo nunca nunca jamás antes de escribir, vuelvas a comerte pastillas azules, ni verdes, ni amarillas, ni de ningún otro color fosforito.

Te lo juro por el antipulgas de Scully que lo he leido cuatro veces y no soy capaz de entender nada ¡¡¡¡¡¡¡ socorroooooooooooooo

Shaylee dijo...

Me encanta... es extraño, es como los cuentos de hadas y leyendas que me contaba mi abuelo cuando era pequeña, me gusta mucho. felicidades y siento no haberte comentado el relato de la semana pasada.

Un abrazo

Sturm dijo...

Pero es que no entendeis nada?
El bonsai lo hizo!!
Me mola el bonsai asesino!!

Es como Lewis carroll y Montalbán pasados por una licuadora, pero es bonito.

Muy interesante la alegoria de Indi a las pastillas, porque tu personaje es introducidocomo Alicia a ese "pais de las maravillas" donde los fenómenos atmosfericos tienen nombre y rostro, o donde los relojes se funden al más puro estilo de Salvador Dalí.

Y resulta que el país de las maravillas, con su portal de entrada (lease, el bonsai) como ejecutor, está sembrando la ciudad de muertes, salvo que en esta ocasión, el bonsai no pudo escapar debido a su terrible adicción a la nicotina.

Tremendo

Un saludo
Sturm

fumoptera dijo...

Ya me olía yo que detrás de todo esto estaba la "Milá" y su campaña anti tabaco...grrr ;)

fumoptera dijo...

Ya me olía yo que detrás de todo esto estaba la "Milá" y su campaña anti tabaco...grrr ;)

puck dijo...

Hola Carlos, por fin te encuentro jejeje.
Me encantan los bonsais, es tener un gran árbol en tamaño chiquitito, me impresiona lo más pequeño, también lo más grande. Tiene un aire bien misterioso tu historia.
Te seguiré visitando. Besos.

Aaron dijo...

Bonito bonito...había oido de plantas carnívoras, pero bonsáis?? Habrá que andarse con ojo, no sea que este giro tuyo al surrealismo presagie desgracias vegetales ejejeje

Buena historia!

Tormenta dijo...

el bonsai debía ser como una puerta a una de esas dimensiones que la ciencia ha descubierto "recientemente", cuyo número oscila,al parecer, entre 11 y 26 (creo, o más bien me suena ¬¬) o tal vez, como insinua por ahí otro comentario, como la madriguera por la que Alicia se introdujo para perseguir a la liebre de marzo. No miraré con lupa a fenicaró está tarde cuando llegue a casa, no sea que comience a ver bichitos humanoides -para perderme yo prefiero mis propias puertas interdimensionales mucho más lisergicas y familiares- aunque no niego que la curiosidad pica ^^
me ha encantado bicho, hoy estoy más lúcida, y lo cierto es que el cuento se explica a si mismo perfectamente, y me parece lucido, surrealista y divertido.

un besito cosa


*"te estresho contra mi pesho" :P

мαяια dijo...

Pues... esta historia no me ha dado ningún miedo. No, no, no... que para eso tengo yo a mi fiel amiga la alergia que, llegado el caso, hasta me protegerá de bonsais asesinos... =D

¿De dónde sacas tanta imaginación? Pásame un kilo killo!!! :P

Un besiño!!

Niobiña dijo...

Sustito infinito killo!!! Que tengo uno en la cocina y ahora no volveré a verlo igual ni a quedarme a solas con él... ¬¬ Vigilaré mis espaldas cuando entre en la cocina...

Muy bueno niño, cada día te superas más...

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

JuAntonio dijo...

Jeje.. me gustó eso de: por estornudar!! Minibosque y minihistoria. Y no más mini porq es muy buena. A la vez de entretenida. Son de esas q ya sabes q no pueden estar pasando. Me encanta la ficción cuando se mezcla con la realidad. Y en el sueño es donde él se mezcla y aparece en el castillo. Ahí es donde yo me pierdo, que no sueña y dejas la incógnita de no saber cómo llegó hasta allí… pero quizás tenía q ser así. Luego resulta q el bonsái es mu puñetero, jeje!

Buena historia. Me divertí. Gracias.

Sureña dijo...

Ayyy qué bueno!!! me ha encantado ese bosque...

¿Conocerá Felipe González este tipo de bonsais? jaja

Besicos

punam-g dijo...

Buenisimo ¡¡¡ cómo todos los que escribes ... bueno , este de entre los mejores , mi querido cuentista.
Carlos , durante un tiempo , ignoro cuanto , salgo de los espacios ... te escribire.
Un beso grande, muy grande. Gloria

Klover dijo...

Guau! que surrealista! (y ya sabes lo que me "pirra" jejeje) Chapeau Carlos, buen relato...quizá no hacía falta el verde chirrioso de las letras pero sobre gustos no hay nada escrito ;)

A mi hermana le regalaron un bonsai hace cinco días por su cumpleaños ¬¬ si desaparezco sin dejar rastro...ya sabes donde estoy, me habre convertido en bichito

Besos

Lost Soul dijo...

No deberías aplastar bichitos por estornudar, ellos también tienen derecho! Muy buena esa parte, muy bueno el relato en sí, en toda su totalidad.

Me encantan los bonsais, me encantan los castillos, me encantan los bichejos, luego... me encanta tu relato ^^

Perdona el retraso :$

veinteañera dijo...

Por una vez en la vida me alegro de ser un desastre y de no regar las plantas...

Creo que en vez de un bonsai mi castillo estaría en una violenta.

Una historia muy curiosa...

Besos^^

Pd: "muy alicia en el pais de la maravillas como comentan por aquí"

Pd2: una manera eficaz de erradicar los pulgones^^

veinteañera dijo...

*violeta, que ya no se ni escribir ...

Aire dijo...

No sabía podían ser tan peligrosos..tuve una vez uno en casa, era de mi compañera de piso, pero me lo legó, sólo yo le daba de beber. Incluso fue el culpable de una reflexion, de una historia...Te has dado cuenta de que la libertad e los árboles está en sus raíces ?Al contrario que en los hombres, que es lo que nos ata...
Mmm, de todos modos,no me da miedo esos bonsais..igual lo únici que pasa es que pasas a ser parte de otro mundo..., distinto....,, eso despierta mi natural curiosidad gatuna...
Un beso o dos
Aire