28.1.08

Y llega, sin avisar, o tal vez si lo hizo y no le presté atención. Claro uno no piensa en esas cosas.

Pero de repente escuchas la música, y es diferente de todas las demás. Y entiendes. Un coro de recuerdos se intercambian los bajos con los mas profundos y sientes como aprietas los dientes y los ojos son brillos a punto de estallar, y es muy facil aceptar la tentación de escapar de ahí. ¿Pero a donde? Y la puerta se cierra.

2 comentarios:

Xana dijo...

Las cosas buenas siempre llegan así...por la puerta de atrás y sin hacer ruido...

Lo importante es saber percibirlas, estar predispuesto a que lleguen y dejar que las puertas se abran...y por supuesto..que suene la música!!

Besines!

Indi dijo...

Oléeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee (que sino se me comen los caracoles).
Olé tú ;))